Dinamarca pagará alrededor de 47.000 dólares a cada mujer groenlandesa que pueda demostrar que le implantaron un dispositivo anticonceptivo sin su consentimiento mientras Copenhague controlaba el sistema sanitario de la isla. Alrededor de 4.500 mujeres podrían acogerse a este programa.
El parlamento danés aprobó el jueves por amplia mayoría el pago de 300.000 coronas danesas, una compensación que estará exenta de impuestos independientemente del método anticonceptivo utilizado o del número de casos.
Para recibir la indemnización, el reclamante deberá presentar una declaración jurada y proporcionar detalles suficientes para que el incidente resulte plausible según los requisitos del programa. No es necesario presentar historiales médicos, ya que muchos de los incidentes alegados ocurrieron hace décadas y es posible que la documentación pertinente ya no exista.
Las indemnizaciones responden al llamado escándalo espiral, término derivado de la palabra danesa para DIU. Una investigación independiente danesa groenlandesa reveló que al menos 4070 mujeres y niñas algunas de tan solo 12 años, habían sido inseminadas con DIU entre 1966 y 1970, casi la mitad de las mujeres en edad reproductiva de Groenlandia. En cierta medida, esta práctica continuó hasta principios de la década de 1990, cuando Groenlandia asumió la gestión del sector sanitario, que hasta entonces estaba bajo control danés.
La investigación también recabó testimonios de 354 mujeres que describieron 488 incidentes relacionados con anticonceptivos. De los 410 incidentes con DIU mencionados en esos testimonios, 300 no implicaron consentimiento o este no fue claro, 47 sí lo implicaron y 63 presentaban información insuficiente. Los testimonios también incluyeron a 185 niñas que eran menores de 18 años en ese momento.
La polémica campaña fue impulsada por la preocupación danesa ante el crecimiento demográfico excepcionalmente rápido de Groenlandia, ya que las autoridades buscaban reducir la natalidad a medida que la modernización requería más viviendas, escuelas y otros servicios, y se volvía cada vez más costosa para el Estado danés.
Según la investigación, otro motivo del escándalo de la espiral fue el empeño de Dinamarca por imponer sus ideas sobre planificación familiar a la sociedad groenlandesa. Mientras que Dinamarca ha favorecido las familias nucleares pequeñas, la sociedad groenlandesa se ha basado en gran medida en amplias redes familiares y de parentesco.
El ex primer ministro de Groenlandia, Mute Inequnaaluk Bourup Egede, ha calificado las acciones de Dinamarca de “genocidio”. Si bien Copenhague no ha estado de acuerdo con esta caracterización, la primera ministra Mette Frederiksen se disculpó en nombre de Dinamarca el año pasado, admitiendo que las niñas y mujeres groenlandesas habían sufrido “discriminación sistemática” por ser groenlandesas, y calificando la controversia como un “capítulo oscuro” en la historia del país.