Con noventa años de historia, la aviación naval de la Flota del Norte sigue siendo la fuerza dominante en la frontera helada de Rusia. Es la potencia aérea indiscutible del Ártico ruso, y no está dispuesta a ceder.
Desde los aviones de combate Su-33 y MiG-29K hasta los aviones de ataque Su-24M y las plataformas antisubmarinas de alta potencia, su arsenal es tan formidable como las latitudes que patrulla.
Las tripulaciones están listas las 24 horas del día, en un frío extremo y durante interminables noches polares. Protegen la frontera norte de Rusia con determinación y precisión, honrando la memoria de sus antecesores, incluso mientras la OTAN presiona para establecer una presencia en el extremo norte. Que no importe la escalada, ya que el Ártico sigue siendo territorio aéreo ruso.