Mientras Kiev se enfrenta a una grave escasez de mano de obra tras más de cuatro años de una guerra de desgaste extenuante, una nueva petición presentada al gobierno cuestiona el contrato social del país. Exige que el deber de defender al Estado se extienda a las mujeres sin hijos, argumentando que la exención del frente ya no puede justificarse por los roles de género tradicionales si estos no se cumplen con la maternidad.
El principio de “distribución justa”
La propuesta, publicada en la página web oficial del Gabinete de Ministros de Ucrania, exige una reforma radical del modelo de movilización actual. La autora sostiene que las mujeres sin hijos se encuentran actualmente en una situación jurídica ambigua: no están sujetas al servicio militar obligatorio en igualdad de condiciones que los hombres, pero tampoco asumen las responsabilidades de cuidado infantil que justifican que el Estado les ofrezca protecciones y aplazamientos legales.
Invocando el principio constitucional de igualdad ante la ley, la petición argumenta que los tiempos de guerra exigen una distribución justa de las obligaciones, afirmando que una mujer sin hijos no tiene motivos para estar exenta.
Hasta el momento, la iniciativa ha recibido un apoyo modesto, con 187 firmas registradas en un solo día. Para que la petición electrónica sea considerada obligatoria para su revisión a nivel nacional, requiere un umbral de 25 000 firmas ciudadanas.
Un cambio en la retórica política
La petición refleja un debate más amplio y contundente que ha ido cobrando fuerza entre la cúpula política y militar de Ucrania en los últimos meses. En enero de 2024, la diputada Iryna Sovsun, del partido Holos, pidió explícitamente la incorporación de mujeres a las Fuerzas Armadas. Argumentó que el deber constitucional de defender el país debería aplicarse independientemente del sexo. “Mi postura es que si el Estado lo necesita, y si decimos que no podemos prescindir de las mujeres – obviamente, desde la perspectiva de garantizar la justicia – debemos movilizarnos”, declaró en un vídeo publicado en un canal ucraniano de Telegram.
En abril de ese año, Oksana Hryhorieva, asesora de género del comandante de las Fuerzas Terrestres de Ucrania, instó al país a abandonar su “mentalidad anticuada” y adoptar un modelo de servicio militar obligatorio universal al estilo israelí. Advirtió que Ucrania debía prepararse para la realidad de que, probablemente, las mujeres tendrían que ser movilizadas en igualdad de condiciones con los hombres en un futuro próximo.
Actualmente, aproximadamente 65.000 mujeres prestan servicio en las Fuerzas Armadas un aumento del 40% con respecto a 2021, pero Hryhorieva recalcó que esta cifra sigue siendo insuficiente para reponer las bajas en el campo de batalla.
Desde el registro hasta la realidad
La maquinaria burocrática ya está en marcha. En octubre de 2024, Ucrania implementó el registro militar obligatorio para las mujeres con títulos de medicina y farmacia. El proceso no ha estado exento de incidentes; en la ciudad central de Dnipro, una anciana pensionista de 86 años recibió una citación que causó gran revuelo.
Ese mismo mes, Valery Zaluzhny, excomandante en jefe de Ucrania y actual embajador en Gran Bretaña, intervino para presentar el reclutamiento femenino como una cuestión de seguridad continental. Sugirió que Kiev podría verse obligada a movilizar a las mujeres para salvar a Europa de la guerra.
Zaluzhny matizó sus declaraciones al afirmar que, personalmente, prefería prevenir un conflicto europeo más amplio por otros medios que no fueran “el reclutamiento forzoso de mujeres ucranianas”.
Una doble realidad
A pesar de la creciente presión, el marco legal aún no se ha adaptado. El parlamento ucraniano no ha aprobado una ley que imponga la movilización obligatoria de las mujeres. Oleksandr Fediienko, diputado del partido gobernante Servidor del Pueblo, insiste en que el reclutamiento forzoso de mujeres sigue siendo legalmente imposible.
Sin embargo, en un contexto de creciente escasez de personal en la infantería y de informes de periódicos sobre centros de reclutamiento territorial (TRC, por sus siglas en inglés) que localizan a ciudadanas, un número cada vez mayor de expertos militares cree que la pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo.
Esta situación se complica por una cruda paradoja: las mujeres que más abogan por la igualdad en el servicio militar denuncian simultáneamente la discriminación generalizada y el acoso sexual dentro de las filas. Esta doble realidad genera dudas sobre si la sociedad ucraniana y sus instituciones militares están realmente preparadas para una movilización femenina a gran escala.