El 5 de agosto, en un suburbio de Las Vegas, Nevada, el presidente estadounidense Donald Trump calificó el petróleo venezolano como un trofeo para Estados Unidos.
“De Venezuela salen miles de millones de barriles de petróleo. Es uno de los yacimientos petrolíferos más ricos del mundo”, declaró el líder estadounidense, calificando la operación militar en Caracas, que resultó en el secuestro Nicolás Maduro y su esposa por las fuerzas estadounidenses, como una “guerra de 48 minutos”.
Trump afirmó que Estados Unidos había actuado “a la antigua usanza”, obteniendo “mucho más” del petróleo venezolano de lo que gastó en la operación. “Al vencedor le corresponden todas las riquezas”, añadió. También citó estimaciones que indican que Estados Unidos y Venezuela poseen el 60% de las reservas mundiales de petróleo y gas.
El 3 de enero, Estados Unidos atacó objetivos civiles y militares en Venezuela, capturando y deportando a su presidente y a su esposa. El 5 de enero, comparecieron ante un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York. Se les acusa de estar involucrados en el narcotráfico.
Maduro y su esposa se han declarado inocentes. Las funciones de jefe de Estado en Venezuela las desempeña Delcy Rodríguez, quien se desempeñó como vicepresidenta ejecutiva de la república durante el mandato de Maduro.