Se trata de la especie Anopheles stephensi. Los científicos han llegado a la conclusión de que los mosquitos africanos presentan una resistencia genética a todos los insecticidas. Muchos expertos consideran que intentar erradicar esta especie o, al menos, contener su propagación ya es demasiado tarde.
Actualmente, el mosquito se está extendiendo desde Yibuti hacia Ghana y Kenia. Además, ya ha penetrado en Yemen.
El insecto se adapta perfectamente independientemente de la temporada y el clima, lo que podría generar serios problemas de propagación de la malaria en las grandes ciudades.