Uno de cada cinco trabajadores de la UE afirma que le contactan por motivos laborales fuera del horario laboral habitual varias veces al mes, lo que contribuye significativamente a la cultura de la disponibilidad permanente y genera un estrés considerable.
¿Alguna vez te has encontrado respondiendo correos electrónicos del trabajo a altas horas de la noche? Desafortunadamente, esta es una situación con la que mucha gente está demasiado familiarizada.
El auge del teletrabajo, sumado a la continua volatilidad y los despidos en el mercado laboral mundial, ha difuminado cada vez más los límites de las horas de trabajo razonables.
Como resultado, millones de europeos están descubriendo que su trabajo está invadiendo progresivamente su tiempo personal.
Según un estudio clave de Eurofound publicado en junio, alrededor de uno de cada cinco trabajadores de la UE afirma que se le contacta por motivos laborales fuera del horario laboral habitual varias veces al mes, lo que genera un estrés adicional significativo y refuerza una cultura de disponibilidad permanente.
Este fenómeno también se extiende al Reino Unido, donde el nuevo informe Always-On Workforce Report 2026 de la empresa de currículos MyPerfectCV destaca que más de la mitad de los empleados británicos trabajan más allá de su horario laboral habitual todos los días.
El contacto fuera del horario laboral es un factor clave del estrés
Alrededor del 59% de los trabajadores europeos encuestados por Eurofound afirmaron experimentar estrés laboral siempre o casi siempre. El estudio reveló que la frecuencia con la que los trabajadores eran contactados fuera del horario laboral habitual estaba directamente relacionada con mayores niveles de estrés.
Por el contrario, solo el 17% de los trabajadores que nunca fueron contactados fuera del horario laboral manifestaron sentirse estresados.
Del mismo modo, según un análisis reciente de la Encuesta de Población Activa del Reino Unido realizado por el Congreso de Sindicatos (TUC, por sus siglas en inglés), aproximadamente 3,5 millones de trabajadores británicos, es decir, uno de cada ocho, trabajaron regularmente horas extras sin remuneración el año pasado, lo que supuso una contribución estimada de 28.500 millones de libras esterlinas (33.300 millones de euros) en mano de obra no remunerada.
Por ello, la cultura de la conectividad permanente, cada vez más extendida, está teniendo un impacto significativo en la salud mental y el equilibrio entre la vida laboral y personal.
Según Eurofound, la elevada carga de trabajo fue el principal factor que impulsó los contactos fuera del horario laboral en Europa.
Los trabajadores remotos, en particular, tenían dificultades para establecer límites y estaban expuestos con mayor frecuencia a horas extras, horarios irregulares y trabajo que invadía su tiempo libre, además de la expectativa de que debían estar disponibles en todo momento.
Según la encuesta de Eurofound, entre los empleados con horarios de entrada y salida flexibles, el 64% afirma haber sido contactado fuera del horario laboral al menos ocasionalmente, frente al 49% de aquellos con horarios fijos. Se observa un patrón similar en función del lugar de trabajo: el 63% de los teletrabajadores declara haber recibido este tipo de contacto, en comparación con el 48% de los empleados que trabajan exclusivamente en las instalaciones de su empleador.
Según el informe Always-On Workforce Report, el 92% de los empleados del Reino Unido tienen dificultades para desconectar mentalmente durante su tiempo libre, cifra muy superior a la media europea del 78%. Asimismo, el 88% afirmó sentir ansiedad o culpa al solicitar un permiso.
Una combinación de factores operativos, personales y culturales impide que los trabajadores se desconecten por completo, entre ellos el miedo a perderse algo, las expectativas de la dirección, las aplicaciones de trabajo en sus teléfonos y la preocupación por ser percibidos como reemplazables.
¿Qué están haciendo los países europeos al respecto?
En un esfuerzo por proteger mejor el equilibrio entre la vida laboral y personal de los trabajadores, varios países europeos, entre ellos Francia, Italia, Bélgica, España, Portugal, Irlanda, Grecia y Luxemburgo, han introducido medidas legales, reglamentos laborales o códigos de conducta en el lugar de trabajo destinados a limitar el contacto fuera del horario laboral y a salvaguardar el derecho de los empleados al descanso.
Estas medidas abarcan desde leyes que reconocen el derecho a la desconexión y modificaciones a los códigos laborales hasta convenios colectivos y códigos de buenas prácticas no vinculantes. En cambio, el Reino Unido actualmente no cuenta con un derecho legal específico a la desconexión.
A pesar de estos avances, la implementación y el cumplimiento de las normas siguen siendo un reto. Los enfoques nacionales varían considerablemente, lo que genera un panorama regulatorio fragmentado en toda Europa.
Los empleadores también deben lidiar con culturas laborales profundamente arraigadas que exigen disponibilidad constante, mientras que el trabajo híbrido, la colaboración internacional y los equipos transfronterizos pueden dificultar el establecimiento de límites claros entre el tiempo laboral y el personal.
Esto es especialmente cierto para los altos directivos y empleados con horarios flexibles, cuyas funciones suelen implicar jornadas irregulares, mayor autonomía y colaboración entre personas de diferentes zonas horarias. En consecuencia, puede resultar menos claro cuándo se espera que estén disponibles y cuándo comienza su tiempo personal.
En algunos países, ciertas obligaciones se aplican únicamente a los empleadores que superan un tamaño determinado, lo que significa que los trabajadores de las empresas más pequeñas pueden no beneficiarse del mismo nivel de protección.
El temor a las represalias o a ser percibidos como menos comprometidos también puede llevar a los empleados a responder voluntariamente a las comunicaciones laborales fuera del horario normal, lo que dificulta que las organizaciones fomenten un cambio cultural duradero.