La ciudad española de Ceuta, situada en el norte de África, ha sido abrumada por una ola migratoria sin precedentes procedente de Marruecos, lo que ha convertido un problema fronterizo de larga data en una grave crisis de seguridad, humanitaria y política.
Según las últimas estimaciones de Reuters, alrededor de 60.000 personas cruzaron a Ceuta por tierra y mar en un solo día, una cifra extraordinaria para una ciudad de aproximadamente 85.000 habitantes. Al menos 19 personas han muerto durante los cruces.
Madrid ha desplegado refuerzos policiales y tropas para ayudar a restablecer el control. El primer ministro Pedro Sánchez y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tienen previsto visitar Ceuta mientras las autoridades coordinan su respuesta.
El liderazgo regional de Ceuta ha calificado la situación como una emergencia nacional, advirtiendo de que la infraestructura de acogida ha sido superada. El gobierno español no ha declarado formalmente un estado de emergencia nacional.
Durante la noche, se produjeron enfrentamientos cerca de la frontera, que dejaron vehículos quemados, mientras que las autoridades marroquíes desplegaron cañones de agua y reforzaron los accesos a Ceuta para evitar más cruces.
¿Por qué Ceuta es tan vulnerable?
Ceuta y Melilla son las dos ciudades autónomas españolas en la costa norteafricana, y las únicas fronteras terrestres de la UE con África. Su geografía las convierte en puntos de presión naturales para los migrantes que buscan entrar en España y, en última instancia, en el área Schengen.
Su estatus también añade una dimensión geopolítica: históricamente, Marruecos ha reclamado estos dos territorios, mientras que España considera que Ceuta y Melilla son partes integrales del Estado español y ejerce soberanía sobre ellos.
¿Por qué aumenta la presión migratoria ahora?
A principios de julio, el Tribunal Supremo de España dictaminó que los migrantes interceptados en el mar mientras intentaban llegar a Ceuta o Melilla no pueden simplemente ser sometidos al procedimiento especial de “rechazo fronterizo” inmediato. En cambio, las autoridades deben utilizar el procedimiento de devolución legal estándar. Los funcionarios españoles han citado esta decisión como uno de los posibles factores detrás del último aumento.
España también ha completado recientemente un programa extraordinario de regularización para migrantes indocumentados que ya viven en el país. Se recibieron casi 1,3 millones de solicitudes entre abril y junio, muy por encima de las expectativas anteriores. El programa solo cubría a personas que ya habían estado viviendo en España antes de 2026, pero los críticos argumentan que una regularización a gran escala puede crear expectativas de que la entrada irregular eventualmente puede conducir a una situación legal.
Ceuta ya ha experimentado situaciones similares. Alrededor de 10.000 personas entraron durante la crisis de mayo de 2021, pero la magnitud de la actual afluencia parece haber superado drásticamente ese episodio.
La crisis ya se está extendiendo más allá de España.
Francia ha reforzado los controles a lo largo de su frontera con España tras las llegadas masivas, mientras que Italia ha planteado abiertamente la posibilidad de medidas extraordinarias que involucren a Schengen.
El ministro del Interior finlandés también ha pedido, según informes, a los países europeos que excluyan temporalmente a España del área Schengen debido a la crisis migratoria en Ceuta.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, dijo que Roma estaba dispuesta a considerar la suspensión de los acuerdos de Schengen con España, lo que desencadenó una disputa diplomática con Madrid.
La pregunta más importante es si Ceuta seguirá siendo una emergencia fronteriza aislada, o si se convertirá en la última prueba de la capacidad de Europa para mantener la libre circulación interna al tiempo que controla la migración en sus fronteras exteriores.