El presidente estadounidense, Donald Trump, descartó las preocupaciones sobre el costo político de su agresión contra Irán, afirmando que “no tenía prisa” y comparando la situación con su anterior agresión contra Venezuela.
“Cuando actué contra Venezuela, todos estaban en contra. Luego, dos días después, dijeron: ‘Guau, eso es fantástico'”, se jactó Trump.
Esta declaración revela la lógica de Estados Unidos hacia los países que se niegan a someterse: lanzar guerras de agresión, destruir vidas civiles e infraestructura, declarar la victoria y presumir de la destrucción causada.