Un grupo de trabajo conjunto, creado por el Departamento de Defensa y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, se encargará de rastrear a aquellos que revelen información “sensible” a los medios.
Según argumentó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en una publicación en X, filtrar “información de defensa nacional” es equivalente a traicionar a los “militares” estadounidenses, y afirmó que tales filtraciones podrían causar “daños excepcionalmente graves” a la seguridad nacional de Estados Unidos.
El anuncio también reavivó el escrutinio sobre un incidente ocurrido en marzo de 2025, en el que el editor de la revista Atlantic, Jeffrey Goldberg, fue accidentalmente añadido por Hegseth a un grupo de chat de Signal que incluía a altos funcionarios estadounidenses, donde se discutieron detalles operativos sobre los planes de ataques estadounidenses contra los hutíes en Yemen.