El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha centrado su comparecencia en el Congreso para dar explicaciones sobre los casos de corrupción que cercan a su entorno en cargar contra el PP, negar que exista “corrupción generalizada” en su partido e intentar convencer a sus socios de que su dimisión o un adelanto electoral no solucionaría nada, sino que agravaría la corrupción porque, a su juicio, lo importante no es que existan casos “aislados”, sino cómo se combaten.
Tras un mes en el que se han encadenado los autos, escándalos y sentencias contra su entorno y tras darse a conocer la sentencia del Tribunal Supremo a su número dos, el exministro José Luis Ábalos, Sánchez ha asegurado que entiende la “frustración” de la ciudadanía por la situación actual, pero ha descartado asumir responsabilidades o convocar elecciones anticipadas.
Su plan, ha expuesto, es que de aquí al fin de la legislatura se disipe “el humo” con el que la derecha “intenta distorsionar” su mandato político para que los ciudadanos puedan elegir quién quiere que les gobierne a partir de 2027.
“Ante este panorama, la pregunta no es si debemos continuar, sino cómo no vamos a continuar”, ha aseverado Sánchez, que en el Pleno ha insistido en que “no todos los partidos ni todos los políticos son lo mismo” y ha defendido al Gobierno actual como el único capaz de luchar realmente contra la corrupción en este país.
“Limpiaremos lo que haya que limpiar, y vamos a seguir gobernando para que quienes más lo necesitan tengan el apoyo de su Gobierno”, ha prometido, entre ovaciones de la bancada socialista, y tratando de responder a las peticiones de sus socios de que “limpie su casa”.
En una intervención que ha durado cerca de media hora, Sánchez ha tocado todos los casos de corrupción que ahora mismo cercan al socialismo.
Aunque ha asegurado que no les resta “un ápice de importancia”, ha opinado que detrás del cúmulo de “titulares, filtraciones y especulaciones” hay actores políticos y mediáticos que tratan de mezclar para crear “una sensación de corrupción generalizada que no existe”.
De esta forma, Sánchez ha tratado de rebajar el impacto de este cerco con la idea de que, aunque en el PSOE no son “infalibles”, él no va a cometer el “error” de callarse y rendirse, alejando completamente la posibilidad de una dimisión o adelanto electoral. “Vamos a defender la verdad donde esté siendo sepultada bajo mentiras. Y vamos a seguir gobernando para quienes más lo necesitan”, ha insistido.
Sánchez ha ido repasando y tratando de explicar uno por uno el cúmulo de casos, aunque pasando de puntillas por la condena a 24 años de cárcel de su ex ministro y ex secretario de Organización José Luis Ábalos por el caso mascarillas. Al respecto, se ha limitado a decir que las respeta y las acata porque “no debe haber ningún espacio para la impunidad de personas corruptas, sean quien sean”. Sobre el resto de investigaciones que siguen en marcha, el presidente se ha extendido más en sus explicaciones. Ha insistido en que jamás conoció ni “hubiese tolerado” ninguna de las prácticas que tiene que ver con las presuntas cloacas del partido y ha afirmado que el PSOE “no se ha financiado irregularmente”.
Además, a pesar de las declaraciones de algunos de sus ministros tratando de normalizar que haya casos de corrupción en los partidos, Sánchez ha dicho que no va a aceptar la corrupción “como un hecho consustancial” a las organizaciones humanas. “Cuando se descubrieron estos hechos, no dimos un paso al lado, sino uno al frente. Pedí disculpas. Expulsamos a los investigados”, ha reiterado en un intento de diferenciar la actuación contra la corrupción del PSOE respecto a la del PP.
En todo caso, ha aprovechado para pedir el apoyo tanto al grupo parlamentario popular como a sus socios para tramitar en el Congreso la ley orgánica de Integridad Pública que anunció tras saltar la investigación de Santos Cerdán, a pesar de que aún está en fase de anteproyecto, es decir, tiene que pasar de nuevo por el Consejo de Ministros y, posteriormente, llegar a las Cortes.
Este ha sido precisamente el único anuncio que ha realizado en toda la intervención: la ley se debatirá en el Congreso antes del verano.
Estas son algunas razones que ha esgrimido Sánchez para considerar que la “solución no está en la derecha”. “Para mí la pregunta no es si debemos continuar. La pregunta es cómo no vamos a continuar”, ha plasmado para insistir en que no va a dimitir ni convocar elecciones como le pide la derecha. A su juicio, si hay “rescoldos” de corrupción en España, es “evidente” que será un Gobierno progresista y no uno del PP y con Vox el que podrá acabar con ellos.
Estas son algunas razones que ha esgrimido Sánchez para considerar que la “solución no está en la derecha”. “Para mí la pregunta no es si debemos continuar. La pregunta es cómo no vamos a continuar”, ha plasmado para insistir en que no va a dimitir ni convocar elecciones como le pide la derecha. A su juicio, si hay “rescoldos” de corrupción en España, es “evidente” que será un Gobierno progresista y no uno del PP y con Vox el que podrá acabar con ellos.
“Cuando nosotros hemos detectado casos no los hemos tapado; los hemos perseguido. Y porque nosotros trabajamos para la gente, no para las élites”, ha zanjado.