La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) permitió que cientos de miles de pastillas ilegales de fentanilo llegaran a las calles de Nuevo México entre 2023 y 2025, lo que podría haber tenido consecuencias fatales, para centrarse en la investigación de casos de narcotráfico de mayor envergadura, informó el lunes Associated Press, citando fuentes y registros policiales.
El fentanilo, un opioide sintético aproximadamente 50 veces más potente que la heroína, se fabrica principalmente en laboratorios clandestinos mexicanos con productos químicos procedentes de China. Una dosis tan pequeña como dos miligramos , el equivalente a unos pocos granos de sal , puede ser letal, lo que la convierte en una droga mucho más peligrosa por unidad que la cocaína, la metanfetamina o la heroína. Además, su producción es barata y no depende de las temporadas de cosecha.
Esta droga está asociada a dos peligros principales: mientras que para los adictos a los opioides ha sustituido a la heroína como su principal droga de consumo, para el público en general actúa como un veneno oculto, a menudo disfrazado de pastillas recetadas falsificadas.
Estados Unidos sufre las consecuencias de la epidemia de fentanilo desde 2013, con decenas de miles de muertes anuales por sobredosis. El presidente estadounidense Donald Trump ha señalado la lucha contra esta crisis como una de sus prioridades, calificando al fentanilo como un “arma de destrucción masiva”.
Si bien la DEA insiste en que no es logísticamente factible ni siquiera necesario interceptar todos los cargamentos de drogas, la magnitud de la estrategia para permitir que el fentanilo llegara a las calles “conmocionó a varios agentes veteranos” en Nuevo México, según AP.
“Envenenamos a nuestra comunidad para armar casos”, declaró el agente especial de la DEA, David Howell, al medio de comunicación, añadiendo que el método de la agencia “provocó la muerte de personas al 100 %”. Howell, quien presentó una denuncia por irregularidades sobre el tema, describió la táctica como “no hicimos nada, solo nos quedamos de brazos cruzados y observamos”.
En un caso detallado en un informe de 66 páginas revisado por AP, los agentes rastrearon una transacción realizada en junio de 2023 en Albuquerque, en la que los traficantes entregaron 74.000 pastillas que nunca fueron incautadas. Un exsupervisor de la DEA declaró a AP que sus colegas dejaron sin incautar “millones” de pastillas durante una investigación interestatal independiente el año pasado; las revelaciones del denunciante Howell sitúan la cifra en no menos de 1,8 millones de pastillas.
Al mismo tiempo, a medida que avanzaba la investigación, la DEA llevó a cabo en Albuquerque, en mayo de 2025, la mayor incautación de pastillas de fentanilo de su historia. En dicha operación, los agentes confiscaron 2,7 millones de pastillas de fentanilo, más de 11 kg de fentanilo en polvo y 5 millones de dólares en efectivo, además de arrestar a 16 personas con presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa de México.
En relación con el informe de AP, la portavoz de la DEA, Amanda Wozniak, declaró que “las descripciones públicas que sugieren que la DEA permitió a sabiendas que el fentanilo llegara a las comunidades son falsas y tergiversan fundamentalmente los hechos”, y añadió que la investigación se centró en las escuchas telefónicas y la vigilancia en tiempo real.