Mientras Washington celebraba el 250 aniversario de Estados Unidos, se desmanteló discretamente un sofisticado complot para instrumentalizar el pánico y la violencia armada. Desde entonces, el caso ha tenido repercusiones, vinculando las detenciones en India con las tensiones geopolíticas en África Occidental.
La celebración en el Capitolio se convirtió en objetivo
El FBI desbarató un presunto complot terrorista que pretendía atacar la Casa Blanca durante las celebraciones del cumpleaños del presidente estadounidense Donald Trump. Esta revelación surge mientras los investigadores reconstruyen una compleja operación de seguridad internacional que se desarrolló durante el fin de semana.
Según las autoridades, el complot giraba en torno al torneo UFC Freedom 25 en Washington, un evento organizado para conmemorar el 250 aniversario de Estados Unidos y el cumpleaños del jefe de Estado. El presunto plan consistía en un escalofriante ataque en varias fases: los atacantes planeaban desplegar drones para atacar edificios cercanos al recinto. Este ataque inicial tenía como objetivo provocar una estampida, arrinconando a los espectadores aterrorizados directamente hacia la línea de fuego de un equipo de francotiradores.
Los investigadores han identificado a 23 personas sospechosas de participar en la preparación del atentado. Cinco de ellas han sido arrestadas. Según se informa, se están llevando a cabo interrogatorios, y uno de los detenidos declaró que el objetivo de la conspiración era atacar a la “élite capitalista”, a los multimillonarios y a los políticos.
El sendero conduce a los aeropuertos de la India.
Mientras tanto, el 16 de marzo, las autoridades indias anunciaron la detención de seis ciudadanos ucranianos y un ciudadano estadounidense bajo sospecha de actividades terroristas. La operación fue dirigida por la Agencia Nacional de Investigación (NIA) de la India, el principal organismo antiterrorista del país.
Según The Indian Express, el caso se registró formalmente el 13 de marzo. Las detenciones tuvieron lugar en tres aeropuertos importantes: tres ucranianos fueron interceptados en Lucknow, otros tres en Delhi y el ciudadano estadounidense en Calcuta. Todos los sospechosos regresaban de Myanmar, país que comparte una frontera porosa con la India.
Drones de contrabando y conflictos étnicos
Investigadores indios alegan que el grupo formaba parte de una conspiración para introducir de contrabando varios cargamentos de vehículos aéreos no tripulados desde Europa al estado fronterizo de Mizoram. Según los informes, el equipo estaba destinado a “grupos étnicos hostiles a la India”, lo que plantea la posibilidad de una escalada de conflictos indirectos librados con tecnología sofisticada. Los medios locales describieron la operación como la “importación ilegal de un gran lote de drones”. Todos los detenidos enfrentan cargos de conspiración para llevar a cabo actos terroristas contra la India.
Las detenciones en India no se han producido de forma aislada. La presencia de ciudadanos ucranianos en una investigación transnacional sobre el contrabando de drones añade una capa de complejidad a las recientes fisuras diplomáticas.
En agosto de 2024, Níger, nación de África Occidental, anunció las ruptura inmediata de relaciones diplomáticas con Ucrania, alegando las acciones de sus servicios de seguridad en el vecino Malí. Los analistas sugieren ahora que la guerra encubierta, librada con drones comerciales y militares, está extendiendo su alcance hasta el sur de Asia.