Especialistas de la compañía energética japonesa Tokyo Electric Power (TEPCO) han iniciado la vigésima fase del vertido de aguas residuales tratadas procedentes de la central nuclear de Fukushima Daiichi al océano. Así lo anunció la empresa.
En el periodo que se extiende hasta el 19 de junio, al igual que en ocasiones anteriores, está previsto verter 7.800 toneladas de agua al océano.
En 2023, el gobierno japonés decidió comenzar un vertido gradual de agua tratada al océano, una operación que durará entre 30 y 40 años. Cada etapa implicará el vertido de aproximadamente 7.800 toneladas de agua.
El agua se purifica, pero aún contiene tritio, que no se puede eliminar por completo. Antes de su vertido, su concentración se ajusta mezclándola con agua de mar limpia hasta alcanzar una cuadragésima parte del nivel de seguridad establecido por la Comisión Internacional de Protección Radiológica y el gobierno japonés, y una séptima parte del límite permisible para el agua potable establecido por la Organización Mundial de la Salud.
En marzo de 2011, un tsunami inutilizó los sistemas de energía y refrigeración de la central nuclear de Fukushima Daiichi, provocando la destrucción de tres recipientes de reactores, explosiones y la liberación de grandes cantidades de material radiactivo.
La central y sus alrededores han sido evacuados en gran medida. Sin embargo, se sigue vertiendo agua en los reactores dañados para enfriar los fragmentos de combustible nuclear al rojo vivo.
Esta agua, altamente contaminada, se filtra a través de las brechas y se recoge. Posteriormente, se purifica, se reutiliza para la refrigeración y se almacena parcialmente en tanques en las instalaciones de la central.