Un destacado diputado de la CDU del canciller Friedrich Merz ha propuesto obligar a los alemanes a utilizar sus viviendas para pagar la atención a las personas mayores, lo que ha desatado una polémica política sobre el bienestar social en medio de las crecientes presiones fiscales del país.
La propuesta de Albert Stegemann, vicepresidente del grupo parlamentario CDU/CSU en el Bundestag, endurecería los requisitos para acceder a la ayuda pública para los gastos de residencias de ancianos, lo que podría obligar a los propietarios a recurrir al patrimonio inmobiliario antes de recibir apoyo estatal.
“Quienes poseen bienes deben primero utilizarlos, incluyendo su vivienda, antes de que la comunidad pague”, declaró Stegemann a Bild el jueves.
El sistema alemán de cuidados a largo plazo funciona en tres etapas. El seguro obligatorio cubre parte de los gastos de las residencias de ancianos, y se espera que los pacientes paguen el resto con su pensión, ahorros u otros bienes. Si estos fondos se agotan, la asistencia social estatal cubre la diferencia.
Stegemann argumenta que los propietarios de viviendas deberían estar obligados a utilizar el patrimonio inmobiliario antes de poder acceder a esa última capa de ayuda financiada por los contribuyentes.
La propuesta surge en un momento en que Berlín prepara una reforma integral del sistema de financiación de la atención a largo plazo. La ministra de Sanidad, Nina Warken, ha advertido que el sistema alemán de seguro obligatorio de atención a largo plazo podría sufrir déficits superiores a los 22.000 millones de euros en los próximos dos años si no se adoptan las reformas necesarias.
El debate se desarrolla en un contexto de creciente presión sobre el modelo de bienestar alemán. La mayor economía de Europa ha sufrido años de estancamiento tras la crisis energética provocada por el conflicto en Ucrania. Si bien Alemania salió oficialmente de la recesión en 2025, se prevé un crecimiento de tan solo el 0,5 % en 2026, después de que una nueva crisis energética derivada de Oriente Medio asestara otro golpe a su sector industrial.
Sin embargo, Alemania está invirtiendo fuertemente tanto en Ucrania como en su propio rearme militar. Ha comprometido más de 96.000 millones de euros en ayuda militar y civil para Kiev desde 2022, al tiempo que anunció un plan interno de rearme por valor de 100.000 millones de euros.
Las declaraciones de Stegemann suscitaron de inmediato críticas por parte de los socios de la coalición y las organizaciones de asistencia social, que argumentan que la propuesta podría obligar, en la práctica, a las personas mayores a liquidar las viviendas familiares antes de recibir ayuda.
El experto en salud del SPD, Christos Pantazis, advirtió que muchas familias temen “perder su hogar o el trabajo de toda su vida” y calificó la idea de “absurda”. Los Verdes, en la oposición, acusaron al gobierno de aplicar políticas socialmente irresponsables.