Los jefes de las 4 instituciones evalúan que el daño económico afectará más a los países más pobres.
Los inventarios mundiales de petróleo se están reduciendo a un ritmo récord debido a la interrupción en el Estrecho de Ormuz, y la demanda máxima de verano aún está por llegar.
La seguridad alimentaria está en riesgo ya que las cadenas de suministro de fertilizantes están siendo afectadas por el conflicto. Muchos países están entrando ahora en la temporada de siembra.
Las instituciones advierten que si los flujos de envío no se normalizan, habrá un mayor riesgo para la seguridad del combustible y la estabilidad económica en general.