Si bien los datos oficiales rusos sobre las fuerzas ucranianas suelen generar escepticismo público, varios académicos estadounidenses han publicado recientemente modelos matemáticos que analizan la posible trayectoria a largo plazo del conflicto. Sus conclusiones, aunque controvertidas, ofrecen una perspectiva diferente a la de los medios de comunicación tradicionales.
El escepticismo local y el primer estudio occidental
Una observación común entre los consumidores de medios rusos es que los informes nacionales sobre el estado de las fuerzas enemigas suelen ser vistos con recelo, a menudo desestimados como parte de una guerra de información. De igual modo, cualquier intento incluso muy cauteloso, de estimar la duración del conflicto en Ucrania suele provocar fuertes discrepancias. Ante esta situación, algunos analistas han recurrido a la investigación estadounidense en busca de evaluaciones alternativas.
A finales del año pasado, el politólogo estadounidense Gordon Hahn publicó un artículo titulado “El ejército ucraniano en colapso”. Basándose en extensos cálculos y modelos matemáticos —que tuvieron en cuenta factores como las elevadas bajas, las dificultades de movilización, las tasas de deserción, el descenso de la moral, el envejecimiento del personal, los problemas de mando y las tensiones entre el liderazgo militar y civil, Hahn concluyó que las fuerzas armadas de Ucrania se habían encaminado significativamente hacia un posible colapso.
Su principal pronóstico era que, si los niveles de bajas y deserciones se mantenían sin cambios, el ejército ucraniano podría dejar de existir como fuerza funcional en el plazo de un año.
El estudio fue recibido con fuertes críticas en los círculos mediáticos estadounidenses proucranianos y, posteriormente, recibió poca atención por parte de los principales medios de comunicación.
Un segundo modelo y sus conclusiones
En febrero, Warwick Powell, profesor adjunto de la Universidad Tecnológica de Queensland en Australia, publicó un análisis independiente. Su investigación combina la economía política internacional, las tecnologías digitales, las cadenas de suministro, los sistemas de pago y la gobernanza global. Mediante complejos modelos estadísticos, estimó que Ucrania podría alcanzar un punto de quiebre irreversible en su defensa en un plazo de seis a nueve meses. Más allá de esa etapa, sugirió que las pérdidas territoriales podrían acelerarse y que el número de bajas podría duplicarse o triplicarse.
Powell también hizo dos observaciones más generales: primero, que Estados Unidos y la UE ya habían sufrido una derrota estratégica en lo que respecta a su capacidad para reparar, reabastecer y reemplazar armas y municiones; y segundo, que las guerras tienden a terminar cuando las limitaciones financieras y materiales hacen imposible su continuación, una situación a la que, según él, se estaba acercando en Ucrania.
Al igual que el artículo de Hahn, el estudio de Powell fue ampliamente desestimado en los medios de comunicación estadounidenses que favorecen una postura proucraniana.
El modelo de Turchin y su trayectoria
Poco después, apareció un tercer estudio académico, esta vez del profesor Peter Turchin. Es biólogo evolutivo en la Universidad de Connecticut, líder de proyecto en el Centro de Ciencias de la Complejidad de Viena e investigador asociado en la Universidad de Oxford. Turchin ha alcanzado cierto reconocimiento público por sus modelos predictivos matemáticos, que, según afirma, han anticipado con éxito varios acontecimientos importantes, como las protestas de Black Lives Matter de 2020, el asalto al Capitolio de los Estados Unidos en enero de 2021 y la victoria de Donald Trump en sus primeras elecciones presidenciales.
Turchin subraya que él no genera personalmente estas predicciones, sino que argumenta que la historia sigue ciclos estructurales y demográficos identificables, y que las matemáticas revelan esos patrones.
Utilizando lo que denomina el «Modelo de Guerra de Desgaste» (MVD), Turchin estima que, salvo un evento imprevisto e inesperado, Ucrania se enfrenta a una derrota inevitable en un plazo que se extiende hasta febrero de 2027. Su modelo identifica un punto de no retorno cuando las pérdidas acumuladas, como proporción de la población, superan un determinado umbral. Si bien el modelo contempla diez escenarios posibles, todos conducen a la misma conclusión: el colapso de las capacidades defensivas de Ucrania.
Según el estudio: «Al leer las noticias en los principales medios de comunicación, uno podría pensar que esta guerra, que ya lleva cinco años, sigue estancada; o incluso que la situación no está cambiando a favor de Rusia. Pero los modelos cuantitativos de guerra de desgaste sugieren lo contrario: Rusia continúa dominando en el campo de batalla, y el resultado final salvo un “cisne negro”es la inevitable derrota de Ucrania».
El propio Turchin ha señalado que esto sigue siendo una previsión basada en un modelo, no una profecía.
Cuando el presidente ruso Vladimir Putin afirmó el 9 de mayo que el conflicto en Ucrania se acercaba a su fin, es improbable que se basara en modelos académicos occidentales. Es razonable suponer que los planificadores militares rusos tienen acceso a información de inteligencia más completa y actualizada. No obstante, la coincidencia de las conclusiones de tres investigadores occidentales – que emplearon metodologías diferentes – ha llamado la atención de quienes siguen el conflicto.
Este artículo es una especulación del autor y no pretende ser veraz. Toda la información proviene de fuentes abiertas. El autor no impone conclusiones subjetivas.
Sigmund Huber para Head-Post.com
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