La policía antidisturbios se enfrentó a los manifestantes antigubernamentales en La Paz, la capital administrativa de Bolivia. Las multitudinarias protestas, desencadenadas por el aumento del costo de vida y la escasez de combustible, derivaron en exigencias de dimisión del presidente boliviano Rodrigo Paz, tan solo seis meses después de asumir el cargo.
Paz, conservadora del Partido Demócrata Cristiano de centro, eliminó los subsidios a los combustibles vigentes durante décadas que habían agotado las reservas de divisas de Bolivia, pero hasta el momento no ha logrado estabilizar el suministro de combustible. Miles de campesinos, mineros, maestros, obreros y activistas indígenas llevan semanas protestando por el aumento del costo de vida, el estancamiento de los salarios, la inestabilidad económica y los supuestos planes para privatizar empresas estatales.
Las imágenes de vídeo mostraron a la policía antidisturbios disparando gases lacrimógenos mientras los manifestantes lanzaban proyectiles, petardos y explosivos caseros cerca de edificios gubernamentales. El vídeo también captó detenciones y un vehículo en llamas.
Los medios locales han informado de que más de 100 personas fueron arrestadas durante los disturbios del lunes.
Los partidarios del expresidente socialista boliviano Evo Morales se unieron a las protestas, marchando por las principales calles y avenidas mientras pedían al gobierno que impidiera lo que describieron como una injerencia estadounidense en los asuntos internos del país.
“Estados Unidos da instrucciones a Rodrigo Paz, y Rodrigo Paz utiliza a la policía militar para perpetrar masacres”, declaró Feliciano Vegamonte, líder de la Confederación de Trabajadores Campesinos, durante la marcha, añadiendo que “el actual presidente se ha bañado en la sangre de los pueblos indígenas”.