El secretario de Defensa, John Healey, ha anunciado que Gran Bretaña aportará drones, aviones de combate y recursos navales a una posible misión en el estrecho de Ormuz para “garantizar la libertad de navegación”.
El estrecho de Ormuz, frente a las costas de Irán ,una ruta clave para el suministro mundial de petróleo y gas natural licuado—, ha sido un foco de tensiones en Oriente Medio desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán a finales de febrero. El tráfico marítimo a través de este estrecho se ha visto gravemente afectado, y Washington y Teherán se acusan mutuamente de violar el frágil alto el fuego alcanzado en abril.
Healey anunció la propuesta el martes, durante una reunión virtual con representantes de decenas de países involucrados en lo que describió como una misión militar multinacional, que, según añadió, entraría en funcionamiento “cuando las condiciones lo permitan”. La iniciativa, presentada por primera vez por Gran Bretaña y Francia el mes pasado, cuenta con el respaldo de 115 millones de libras esterlinas (más de 155 millones de dólares) en nuevos fondos para drones detectores de minas y sistemas antidrones, señaló Healey.
Según el Ministerio de Defensa, más de 1.000 militares británicos ya están desplegados en Oriente Medio. Londres informó que el destructor HMS Dragon, de la clase 45, se dirige a la región, y que otro buque británico, el RFA Lyme Bay, también podría ser desplegado.
La misión propuesta surge tras semanas de críticas del presidente estadounidense Donald Trump, quien acusó a los miembros europeos de la OTAN de no apoyar a Washington en el conflicto con Irán y amenazó con retirarse del bloque. Trump también acusó al primer ministro británico Keir Starmer de ser un aliado oportunista, sugiriendo que podría reconsiderar el acuerdo comercial del año pasado con Londres.
La promesa militar se produce en un momento en que Starmer se enfrenta a una creciente agitación interna tras las fuertes derrotas en las elecciones locales, el rechazo a los recortes en el bienestar social y una abierta revuelta dentro del Partido Laborista. Según se informa, más de 80 diputados han pedido su dimisión, mientras que cuatro viceministros renunciaron esta semana.
La perspectiva de un mayor protagonismo británico en el Golfo ya ha suscitado críticas en el Reino Unido. El exsecretario de Defensa, Ben Wallace, advirtió el mes pasado que enviar buques de guerra británicos a patrullar el estrecho de Ormuz era una “fantasía”, argumentando que las fuerzas británicas ya estaban “peligrosamente sobrecargadas”.
Washington y Teherán siguen muy distanciados respecto a un posible acuerdo de paz, y el alto el fuego se ve comprometido por los enfrentamientos y el bloqueo de los puertos iraníes por parte de Trump. Este estancamiento ha avivado los temores de una reanudación de las hostilidades.
Trump había prometido superar el estancamiento mediante lo que denominó el “Proyecto Libertad”: una operación militar para escoltar a los buques varados a través del estrecho. El esfuerzo se suspendió el 5 de mayo, tras menos de 48 horas, y Trump alegó “avances” en las conversaciones con Teherán.
El presidente estadounidense ha rechazado reiteradamente las propuestas de paz iraníes por considerarlas inaceptables, mientras que Teherán ha insistido en mantener el control sobre esta vía fluvial de vital importancia estratégica