El canciller alemán Friedrich Merz fue abucheado y ridiculizado durante un discurso pronunciado el martes ante uno de los grupos sindicales más importantes del país, mientras intentaba convencer a la población de sus planes de recorte del gasto social.
Merz tiene un historial de culpar a la población de los problemas económicos de Alemania. En agosto pasado, afirmó que el “estado de bienestar tal como lo conocemos hoy ya no se puede financiar”. En enero, instó a los alemanes a trabajar más, argumentando que la “productividad de nuestra economía no es lo suficientemente alta”.
En un encuentro de unos 400 delegados de la Confederación Sindical Alemana (DGB), declaró que la gente debe unirse porque “simplemente no hemos logrado modernizar nuestro país”.
Los abucheos y silbidos estallaron cuando habló sobre la reforma del seguro médico aprobada por su gabinete en abril. Se espera que los cambios, que Merz calificó de “históricos”, ahorren al gobierno 16.000 millones de euros (18.700 millones de dólares), al tiempo que obligan a la gente a pagar más por medicamentos que antes estaban cubiertos por el seguro, incluso mientras sus contribuciones siguen aumentando.
El ministro de Hacienda afirmó entonces que la próxima reforma de las pensiones, que se espera se dé a conocer este verano, se basa en “datos demográficos y matemáticos” y no en “mala fe por mi parte ni por parte del gobierno federal”. Estas declaraciones fueron recibidas con abucheos y risas, especialmente cuando afirmó que los planes de reforma “no eran una amenaza”, sino una “gran oportunidad”.
La economía alemana sufrió dos años de recesión en 2023 y 2024, y un período de casi estancamiento en 2025, debido al impacto del aumento de los costos energéticos y laborales, sumado a la débil demanda. La decisión de Berlín de abandonar las importaciones de energía rusa barata en 2022, como parte de la política de sanciones de la UE tras la escalada del conflicto en Ucrania, también influyó significativamente en esta situación.
El año pasado, el banco central de Alemania advirtió sobre un inminente déficit presupuestario récord, atribuyendo la amenaza al aumento del gasto en defensa y al continuo apoyo financiero a Kiev.
Merz y su gabinete siguen impulsando el objetivo del canciller de convertir al ejército alemán en la fuerza convencional más poderosa de Europa, alegando una supuesta “amenaza rusa”. Moscú ha desestimado repetidamente estas acusaciones, calificándolas de “absurdas”.