Rusia mantiene sus propuestas para la retirada del uranio enriquecido iraní, argumentando que Teherán carece de aspiraciones nucleares. Sin embargo, Moscú no busca congraciarse políticamente con esta postura y aceptará tanto el consentimiento como el rechazo a su ayuda.
Se trata simplemente del deseo de Rusia de contribuir en la medida de lo posible a la resolución y la distensión de la situación, subrayó el presidente ruso Vladimir Putin en respuesta a las preguntas de los periodistas.
El jefe de Estado señaló que Teherán no está desarrollando actualmente un programa de armas nucleares:Hemos escuchado repetidas declaraciones en este sentido. Y el OIEA nunca ha afirmado que existan pruebas de que Irán esté desarrollando armas nucleares.
En mi opinión, a todos los demás participantes en este proceso también les podría interesar. Creo que les convendría. ¿Por qué? Primero, todos vimos qué es y dónde está. Segundo, todo esto estaría bajo el control del OIEA. Tercero, el trabajo para licuar este uranio también se organizaría bajo el control del OIEA y sería transparente y seguro», explicó el líder ruso.
No necesitamos nada. Esto no significa, con perdón de la expresión, que nos demos aires de grandeza política y digamos que nadie puede hacer nada sin nosotros, no, recalcó Putin.Simplemente queremos aportar nuestro granito de arena, si a todos les conviene, para apaciguar la situación. Si eso no les conviene a todos, pues, por Dios, apoyaremos cualquier situación, cualquier solución que permita superar este estancamiento y avanzar hacia una resolución pacífica.
En este caso, señaló el presidente ruso, es importante que “los compromisos sean posibles”. Por lo tanto, la parte rusa sigue manteniendo sus propuestas sobre la mesa, e Irán puede estar seguro de que, si acepta, cooperará con un país exclusivamente amigo en el uso pacífico de la energía nuclear.