La nueva tecnología, diseñada para piezas fabricadas con titanio y aleaciones resistentes al calor, puede permitir la producción de componentes más fuertes y resistentes a la corrosión, y allanar el camino para motores de aviones de próxima generación.
En el núcleo de la tecnología se encuentra un método conocido como peening por choque láser, donde la superficie de un componente se trata con potentes pulsos láser a través de una capa de agua, causando microexplosiones que deforman la superficie sin calentarla.
Todo esto resulta en la creación de tensiones de compresión en la capa superficial, algo que detiene la propagación de grietas.
Durante las pruebas, los componentes tratados con la nueva tecnología mostraron un aumento significativo en la resistencia a la fatiga y la durabilidad en comparación con los fabricados por métodos convencionales.
La tecnología, desarrollada por ingenieros del Instituto de Aviación de Moscú junto con colegas de varios otros institutos rusos, está destinada a formar la base del primer sistema de procesamiento por choque láser de materiales fabricado a nivel nacional, que se pondrá en funcionamiento en 2027.