El Banco de Inglaterra (BoE) ha votado a favor de mantener su tipo de interés de referencia sin cambios en el 3,75%, mientras los responsables políticos actúan con cautela en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas en Oriente Medio y creciente incertidumbre sobre los precios de la energía.
El Comité de Política Monetaria (CPM) votó por mayoría a favor de mantener el tipo de interés, siendo el economista jefe del banco central, Huw Pill, la única voz disidente que abogaba por un aumento de 25 puntos básicos.
En un comunicado, el Banco de Inglaterra señaló que las persistentes presiones geopolíticas seguirían ejerciendo presión al alza sobre los precios de la energía. Asimismo, advirtió que la inflación en el Reino Unido, que alcanzó el 3,3% en marzo, podría acelerarse de nuevo hacia finales de año.
«La política monetaria no puede influir directamente en los precios de la energía», declaró el Banco de Inglaterra, «pero seguirá centrada en alcanzar de forma sostenible el objetivo de inflación del 2 %».
La decisión no sorprendió a los analistas, quienes señalaron los crecientes riesgos de efectos secundarios en la economía, donde el aumento del costo de vida ha impulsado la demanda de salarios más altos. David Rees, jefe de economía global de Schroders, agregó que la probabilidad de un mayor endurecimiento de las políticas sigue siendo baja a menos que la actividad económica demuestre una resiliencia inesperada.