La UE se enfrenta a meses de incertidumbre a medida que se agrava su crisis energética tras la escalada del conflicto en Oriente Medio, y el bloque ahora paga mucho más por las importaciones de combustibles fósiles, según ha declarado el comisario de Energía, Dan Jorgensen.
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha ejercido presión sobre los mercados energéticos mundiales, elevando los precios del petróleo y aumentando los costos del combustible para los consumidores de todo el mundo.
El conflicto ha interrumpido el flujo a través del estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde transita alrededor del 20 % del petróleo y el gas natural licuado a nivel mundial. La UE ya se enfrenta a las consecuencias de su decisión de cortar los lazos energéticos con Rusia tras la escalada del conflicto en Ucrania, además de los costos de sus políticas de transición ecológica.
En declaraciones realizadas el miércoles en Bruselas, Jorgensen afirmó que la factura de importación de combustibles fósiles del bloque había aumentado en más de 24.000 millones de euros (más de 28.000 millones de dólares) desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, lo que equivale a “más de 500 millones de euros diarios”. Advirtió que “los próximos meses estarán plagados de incertidumbres” y que el verdadero impacto de la crisis será a largo plazo, añadiendo que “debemos estar preparados para cualquier eventualidad”.
En enero, la Comisión Europea reiteró su objetivo de eliminar gradualmente los combustibles fósiles rusos para 2027. Jorgensen declaró al Financial Times este mes que Bruselas se está “preparando para los peores escenarios” a la luz de la guerra con Irán, incluido un posible racionamiento de combustible para aviones y diésel, pero insistió en que la UE no revocará su prohibición del GNL ruso, optando en cambio por alternativas mucho más caras de Estados Unidos “y otros socios”.
La negativa de Bruselas a volver a depender de la energía rusa barata ha suscitado duras críticas dentro del bloque, y el viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, ha instado a reanudar las importaciones para priorizar la seguridad energética.
La Agencia Internacional de Energía ha advertido que el mundo se enfrenta a «la mayor crisis energética y que Europa podría quedarse sin combustible para aviones en cuestión de semanas. El enviado del Kremlin, Kirill Dmitriev, ha declarado que la UE se enfrenta a la desindustrialización bajo el mandato de políticos rusófobos y que los gobiernos occidentales se verán obligados, en última instancia, a buscar un nuevo acceso a la energía rusa.
Estados Unidos ha prorrogado hasta el 16 de mayo la exención temporal de aranceles para ciertos cargamentos de petróleo ruso transportados por vía marítima, en un intento por estabilizar los precios. Moscú ha indicado que está dispuesto a cubrir cualquier escasez de suministro de petróleo provocada por el conflicto.