Los precios al consumidor en Estados Unidos aumentaron drásticamente en marzo, con una inflación general que se elevó al 3,3% interanual, debido al fuerte incremento de los costes energéticos tras la guerra con Irán, según mostraron datos oficiales el viernes.
Las últimas cifras del índice de precios al consumidor (IPC) confirman que la inflación en Estados Unidos se aceleró el mes pasado, con una tasa general que pasó del 2,4% en febrero al 3,3% en marzo, según la Oficina de Estadísticas Laborales.
Mensualmente, los precios aumentaron un 0,9%, en línea con las previsiones y marcando el mayor incremento desde 2022. La inflación subyacente, que excluye los alimentos y la energía, avanzó más moderadamente hasta el 2,6% interanual desde el 2,5%, mientras que los precios subyacentes mensuales subieron un 0,2%.
Las cifras, que superaron las expectativas de los economistas en algunos ámbitos pero también se situaron por debajo de ciertas previsiones, ponen de manifiesto las consecuencias económicas inmediatas de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
Los precios de la gasolina en Estados Unidos se dispararon aproximadamente un 20% durante marzo en medio de interrupciones en el suministro mundial de petróleo, lo que mermó el poder adquisitivo de los hogares y aumentó la perspectiva de un crecimiento económico más lento a corto plazo.
En las gasolineras, los precios promedio a nivel nacional alcanzaron niveles no vistos en años, lo que obligó a muchos estadounidenses a reducir sus gastos.
La inflación se debe principalmente al aumento vertiginoso de los costes energéticos vinculado a la guerra en curso con Irán, y este incremento llega en un momento crítico para la Reserva Federal, que está sopesando sus próximos pasos en materia de política monetaria.
Implicaciones para la política de la Reserva Federal
Antes de la publicación de los datos el viernes, Mary Daly, presidenta de la Reserva Federal de San Francisco y miembro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), había indicado que el repunte no sería ninguna sorpresa.
“Un índice de precios al consumidor elevado no sorprenderá a nadie”, afirmó Daly.
“Si el conflicto con Irán se resuelve rápidamente y los precios del petróleo vuelven a bajar, no se descarta una bajada de tipos”, añadió, haciendo hincapié en que “la verdadera cuestión es si el alto el fuego se mantiene, y si es así, el IPC ya no será noticia”.
Las cifras del IPC ofrecen una perspectiva matizada para los responsables políticos.
Si bien la inflación general se ha alejado aún más del objetivo del 2% de la Reserva Federal, la lectura relativamente moderada de la inflación subyacente sugiere que el repunte se debe en gran medida al sector energético y que podría ser temporal.
Ahora que se ha instaurado un frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, las autoridades estarán muy atentas para ver si los precios del petróleo bajan en las próximas semanas.
La próxima reunión del FOMC está programada para los días 28 y 29 de abril, cuando el comité evaluará si mantiene sin cambios su tasa de interés clave o si señala algún cambio en sus perspectivas.