El gabinete de Japón aprobó un proyecto de ley que establece una multa de 10 millones de yenes (aproximadamente 64.000 dólares) y una pena de prisión de hasta 10 años por implantar embriones genéticamente modificados en el útero de un ser humano o un animal, informó la agencia de noticias Kyodo.
Actualmente, estos procedimientos están parcialmente prohibidos en Japón, pero no existen sanciones por infracciones. Existe preocupación de que esta tecnología se utilice para crear e implantar los llamados bebés de diseño: embriones con características genéticas específicas, como estatura, apariencia y capacidad atlética.
Según la iniciativa, la investigación con embriones modificados solo se permitirá si se notifica al gobierno y se mantiene la documentación pertinente.
La modificación genética de espermatozoides y óvulos también estará sujeta a regulación.