Los mensajes que se intercambian en Oriente Medio reflejan una faceta diferente de la guerra. La retórica religiosa se emplea de forma inusual y cada vez más frecuente, con símbolos de las tres principales religiones monoteístas,judaísmo, cristianismo e islam superpuestos en medio del conflicto bélico.
En medio de la guerra que asola Oriente Medio, los símbolos religiosos se han convertido en un elemento fundamental del discurso y la práctica de las partes involucradas en el conflicto.
Declaraciones, mensajes políticos e incluso la naturaleza de algunas operaciones hacen frecuentes referencias a símbolos y significados religiosos que se invocan en el contexto de la confrontación militar.
Oraciones en la Casa Blanca
Por otro lado, desde el primer momento de la guerra, el frente de la confrontación tuvo una clara impronta religiosa, representada por el asesinato del Líder Supremo de Irán, un cargo que, según la naturaleza del sistema de la “República Islámica”, combina poderes espirituales y políticos, y que para millones de musulmanes chiítas representa un líder religioso.
El asesinato tuvo lugar durante el mes de Ramadán, lo que lo hizo aún más extraordinario y provocó indignación entre los partidarios del líder. Así, la guerra parecía ser algo más que una simple confrontación por el sistema de misiles o el programa nuclear, sino que comenzó con el asesinato de una figura religiosa y política en un momento delicado: el mes de ayuno.
En una escena singular que acompañó la escalada de tensiones, el presidente estadounidense Donald Trump estuvo rodeado de varios líderes religiosos, algunos de los cuales parecieron ponerle las manos sobre el hombro en actos públicos, mientras que las oraciones se intensificaron dentro de la Casa Blanca.
Durante la Semana Santa, que según la creencia cristiana conmemora los últimos días de Cristo antes de su crucifixión, la Casa Blanca recibió a delegaciones religiosas en una celebración de carácter espiritual.
En las plataformas digitales se difundió un video publicado en el canal de YouTube de la administración Trump, que posteriormente fue eliminado. En él, un pastor evangélico recitaba una oración que decía:Padre, tú has criado a Donald Trump, lo has preparado para un momento como este, y te rogamos, Padre, que le des la victoria. El video, antes de ser eliminado, generó críticas generalizadas en las redes sociales.
Durante un acto de Pascua en la Casa Blanca, la asesora religiosa del presidente estadounidense Donald Trump, Paula White Cane, comparó su trayectoria vital con los relatos religiosos de Jesucristo.
“Trump ha pagado un precio que nadie más ha pagado”, dijo, y agregó que “ha sido traicionado, arrestado y acusado injustamente”, y añadió que este patrón es “familiar” y se hace eco de narrativas religiosas.
Durante una conferencia de prensa, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, pidió oraciones por los soldados estadounidenses desplegados en el Golfo “en el nombre de Jesucristo”, lo que provocó críticas por considerar que el secretario ignoró la diversidad religiosa dentro de las fuerzas armadas.
También declaró a la CBC que está luchando contra “extremistas religiosos que buscan adquirir capacidad nuclear en preparación para el Armagedón”, en referencia a un concepto bíblico de una batalla final entre el bien y el mal.
La Fundación para la Libertad Religiosa en las Fuerzas Armadas de EE. UU. (MRFF, por sus siglas en inglés) anunció el 3 de marzo de 2026 que había recibido más de 200 quejas de personal militar de diversas ramas de las fuerzas armadas, incluidos los Marines, la Fuerza Aérea y la Fuerza Espacial, que acusaban a sus comandantes de utilizar retórica cristiana extremista para justificar la guerra contra Irán.
La organización musulmana de derechos civiles Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR) condenó el uso de esta retórica por parte del Pentágono, calificándola de “peligrosa” y “antimusulmana”.
Israel: Del ‘Escudo de Judas’ al ‘Rugido de Assad’
Desde el inicio de la guerra contra Irán, Israel cambió el nombre de su campaña militar de «Escudo de Judas» a «Rugido del León», una elección con profundas connotaciones simbólicas en la tradición religiosa judía.
En los textos bíblicos, el león está estrechamente asociado con la tribu de Judá, una de las tribus de Israel, y es símbolo de poder, soberanía y liderazgo. Por ello, el nombre evoca la imagen de una fuerza poderosa que impone su presencia y se relaciona con el discurso israelí que presenta la guerra contra Irán como una batalla existencial para proteger la seguridad nacional.
El primer ministro Benjamin Netanyahu ha intensificado el uso de referencias bíblicas en su retórica desde el estallido de la guerra el 28 de febrero, invocando símbolos religiosos para contextualizar el conflicto. Por ejemplo, justo antes de la Pascua judía, comparó la guerra contra Irán con la historia de la supervivencia de los israelitas frente al faraón.
Anteriormente, citó la Torá, comparando a Irán con un antiguo enemigo bíblico, los amalecitas, conocidos en la tradición judía como la encarnación del mal. Netanyahu y otros funcionarios israelíes ya habían utilizado el término “amalec” para referirse a los palestinos de Gaza durante la guerra contra Gaza, tras el ataque de Hamás al sur del Estado judío el 7 de octubre de 2023.
En otro episodio destacable, Mike Huckabee, embajador de Washington en Tel Aviv, declaró al comentarista conservador estadounidense Tucker Carlson durante una entrevista en febrero que estaba “bien” que Israel se hiciera cargo de “la mayor parte de Oriente Medio” porque así se le había prometido en la Biblia.
Simbolismo religioso en el discurso iraní. El uso de símbolos religiosos es claramente visible en el discurso de Teherán, por ejemplo, en las declaraciones oficiales o en la denominación de las armas utilizadas, entre otros aspectos.
Los funcionarios iraníes recurren con frecuencia a textos religiosos en el contexto de la guerra, en un intento por enmarcar el conflicto dentro de una narrativa que trasciende la dimensión política y abarca un horizonte ideológico más amplio, con el fin de apelar a los sentimientos musulmanes.
¿Conflicto geopolítico y geoestratégico o qué?
A pesar de la creciente presencia de simbolismo y discurso religioso, muchos investigadores y analistas creen que lo que presenciamos no es principalmente un conflicto religioso, ya que Oriente Medio se encuentra inmerso en una lucha por la hegemonía entre potencias mundiales, actores regionales y bloques ideológicos. Argumentan que esta lucha podría propiciar el surgimiento de la religión como catalizador, utilizada para sacralizar intereses geopolíticos.
Si bien los analistas creen que enmarcar el conflicto en este contexto religioso puede tener como objetivo movilizar a la opinión pública, obtener apoyo y demonizar al otro, la guerra regional, en esencia, no es un conflicto religioso, sino más bien una competencia entre potencias regionales y mundiales.