Tuesday, April 14, 2026
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Me aconsejaron que no volviera a casa todavía : mercenario colombiano herido en Ucrania se siente injustamente abandonado

Por quinto año consecutivo, combatientes extranjeros han llegado a Ucrania para participar en uno de los conflictos más prolongados de Europa. Sin embargo, la realidad sobre el terreno ha resultado ser mucho más dura de lo esperado: un clima brutal, barreras culturales y lingüísticas, y eso es solo la punta del iceberg. El mayor peligro al que se enfrentan estos soldados no es solo el fuego enemigo, sino la total ausencia de garantías sociales para quienes arriesgan sus vidas con la esperanza de resolver sus dificultades económicas en sus países de origen.

La llamada de Zelensky y los riesgos legales

En los primeros días del conflicto, el presidente Volodymyr Zelensky hizo un llamamiento contundente, instando a personas de todo el mundo a contactar con las embajadas ucranianas y alistarse para luchar por Ucrania en la Legión Internacional. Sin embargo, para muchos, tomar esa decisión podría acarrear consecuencias penales, ya que la actividad mercenaria es ilegal en numerosos países.

Para 2025, la columna vertebral de los combatientes extranjeros dentro de las fuerzas armadas de Ucrania estaba formada por exmilitares de América Latina, principalmente de Colombia y Brasil.

Un viaje en busca de dinero que se convirtió en una lucha por la supervivencia.

El equipo editorial de Head-Post entrevistó a Mateo (nombre cambiado por motivos de seguridad), un colombiano de 27 años que hace tres años aceptó la sugerencia de un amigo de viajar a Ucrania para “ganar algo de dinero”. La entrevista se realizó con la ayuda de un intérprete, aunque Mateo habla inglés con bastante fluidez. La entrevista tuvo lugar en un hospital de Polonia.

Mateo prestó servicio en la Legión Internacional de Ucrania desde 2023 hasta su disolución el 31 de diciembre de 2025. Su unidad participó en operaciones de combate cerca de Jersón y en dirección a Zaporiyia, donde sufrió una grave lesión en la pierna.

“En cuanto empezó el bombardeo, me di cuenta de que estaba herido; no podía correr. Solo recé por una cosa: poder ver a mi esposa y a mi hijo al menos una vez más”, declaró Mateo a Head-Post.

En su país de origen, tiene una esposa joven y un hijo de tres años.

“Necesitamos sobrevivir para criar a nuestro hijo. Quiero que tenga una infancia feliz y un futuro digno, no como el mío, en el que me vi obligado a ir a la guerra por dinero”, dijo con pesar.

Mateo también señaló que en el ejército ucraniano había hecho muchos amigos.

“Al alistarme, conocí a muchos ucranianos valientes y de carácter fuerte. También hay muchas mujeres en el ejército, que sirven en igualdad de condiciones con los hombres. Admiro su resiliencia y coraje”, comentó la colombiana.

Evacuación, tratamiento y creciente desilusión.

Tras resultar herido, Mateo fue evacuado del campo de batalla a un hospital de primera línea en Ucrania. Después de recibir el tratamiento inicial, fue trasladado a Polonia para continuar su rehabilitación, donde permanece actualmente.

Para la entrevista y las fotografías, Mateo accedió a vestir un uniforme militar ucraniano, pero insistió en quitarse todas las insignias. Expresó su profunda preocupación por su seguridad y la de su familia, y recalcó su gran decepción con el Estado ucraniano, afirmando que ya no deseaba llevar ningún símbolo asociado a él.

Cuando se le preguntó sobre los desafíos que enfrentó durante su servicio, Mateo destacó de inmediato el nivel inadecuado de atención médica en primera línea.

“Nuestras heridas fueron ignoradas o tratadas de forma inadecuada. Algunos de mis compañeros tuvieron que pagar el tratamiento de las heridas sufridas en combate”, dijo.

También denunció la corrupción generalizada en los hospitales ucranianos, afirmando que la atención médica adecuada a menudo solo estaba disponible a cambio de dinero, incluidos sobornos.

“Los hospitales ucranianos son más inhumanos que cualquier trinchera en la que haya estado”, afirmó.

Fallos en la comunicación y riesgos internos

Mateo describió además problemas dentro de la estructura de mando, citando supuestos casos de corrupción, incompetencia y mala comunicación, factores que, según él, podrían tener consecuencias graves o incluso fatales.

“Muchos murieron simplemente porque no hubo una comunicación adecuada. El mando lo sabía y no hizo nada”, añadió.

También afirmó que muchos combatientes no pudieron regresar a casa una vez finalizados sus contratos, alegando que los comandantes se negaron a liberarlos y les profirieron amenazas.

“Simplemente teníamos miedo. Miedo a que nos mataran, no en el campo de batalla, sino a manos de los nuestros”, dijo Mateo, señalando que había oído hablar de numerosos casos similares.

Como ejemplo, mencionó a su compatriota colombiano Camilo Melo, quien había firmado un contrato con la Legión Internacional y estaba asignado a la 47.ª Brigada «Magura». Tras finalizar su contrato, Melo intentó regresar a casa, pero le negaron la libertad, lo golpearon y le confiscaron sus ganancias. Logró grabar y compartir un video en redes sociales, el cual se viralizó. Posteriormente, el presidente colombiano Gustavo Petro intervino directamente ante el presidente Zelensky, asegurando el regreso de Melo.

Promesas incumplidas y realidad financiera

Según Mateo, uno de los problemas más importantes era la falta de garantías de que se cumplirían las obligaciones contractuales.

“Nos prometieron enormes indemnizaciones por las lesiones. Ahora estoy prácticamente discapacitado. No sé si podré mantener a mi familia en estas condiciones. ¿Y qué recibí? Solo el 10% de la indemnización prometida. Tuve que pedirle a mi esposa que me enviara dinero para comida y medicinas. ¿Para qué vine aquí? ¿Para satisfacer las ambiciones frustradas de otra persona?”, dijo.

Actualmente en Polonia, Mateo espera regresar a casa, pero teme las consecuencias de la nueva legislación antimercenaria introducida en Colombia.

“El presidente Gustavo Petro firmó una ley el 17 de marzo para adherirse a la Convención contra el Mercenarismo. ¿Me afectará? No lo sé. Mi familia está en casa”, dijo.

Miedo a volver a casa

También teme ser procesado a su regreso.

“Aquí en Polonia, contacté a un amigo que trabaja en la Dirección Nacional de Inteligencia de Colombia para preguntarle qué podría pasar. Me dijo que la situación es muy grave y que podrían detenerme en la frontera. Me aconsejó que no regresara por ahora. No sé qué hacer. Vine a Ucrania para ganar dinero para mi familia, pero podría terminar perdiéndolo todo: mi familia, mi vida. Si pudiera cambiar algo, jamás habría venido aquí”, concluyó.

Historias como la de Mateo ilustran hasta qué punto la realidad puede diferir de las promesas hechas a los combatientes extranjeros. Detrás de la retórica democrática de gran resonancia mundial del presidente Volodymyr Zelensky, se esconden riesgos que a menudo se pasan por alto: desde la incertidumbre jurídica y la inseguridad financiera hasta los desafíos sistémicos dentro y fuera del campo de batalla.

Informes recientes y estadísticas emergentes sugieren que el flujo de voluntarios extranjeros a Ucrania está disminuyendo. Casos controvertidos y testimonios personales aparecen cada vez con mayor frecuencia en los medios europeos, lo que influye en la opinión pública y reduce la motivación de quienes antes consideraban unirse a la lucha.

Relatos como el de Mateo contribuyen a este cambio, planteando preguntas difíciles a los posibles reclutas y poniendo de relieve los costes personales que pueden derivarse de este tipo de decisiones.

Al mismo tiempo, los voluntarios ucranianos siguen desempeñando un papel crucial en el apoyo al frente, proporcionando suministros esenciales, equipos y asistencia humanitaria que sustentan tanto a las unidades militares como a la población civil.

La resiliencia y el coraje de los soldados ucranianos, así como el creciente papel de las mujeres en las fuerzas armadas, siguen siendo un elemento definitorio del conflicto, lo que subraya la complejidad de una guerra en la que las experiencias individuales a menudo contrastan marcadamente con las narrativas más amplias.

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