Según la agencia nacional de estadística española, los precios al consumidor en España han subido a su ritmo más rápido desde 2024, alcanzando el 3,3% interanual en marzo, impulsados por el aumento vertiginoso de los costes energéticos vinculado al conflicto en curso con Irán.
Los precios al consumidor en España se han acelerado notablemente en marzo, alcanzando su tasa anual más alta desde 2024, a medida que las consecuencias económicas de la guerra con Irán comienzan a afectar a los hogares y las empresas, según muestran los datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La estimación preliminar del INE, publicada el viernes, sitúa la inflación general en el 3,3%, un punto porcentual completo más que el 2,3% registrado en febrero, pero por debajo de la mediana del 3,8% estimada en una encuesta a economistas.
Según la agencia, el principal factor fue el fuerte aumento del precio de los combustibles y lubricantes para vehículos particulares.
Estas cifras suponen un claro cambio de rumbo respecto a la reciente tendencia desinflacionaria de España y se dan a conocer en un momento en que los mercados energéticos mundiales siguen inestables debido al conflicto en Irán.
El gobierno español despliega un paquete de ayudas de 5.000 millones de euros
El 20 de marzo, el gabinete del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aprobó un paquete de emergencia de 5.000 millones de euros que comprende 80 medidas destinadas a proteger a los hogares y las empresas de los efectos económicos de la guerra con Irán.
El plan incluye reducciones del IVA en las facturas de energía, apoyo directo para los precios del combustible y ayuda específica para grupos y empresas vulnerables.
El aumento de los costes del combustible y la energía ya está repercutiendo en los precios del transporte y los alimentos, lo que podría erosionar las ganancias salariales reales que han impulsado el consumo interno en los últimos trimestres.
Los analistas prevén que la presión sobre las cadenas de suministro se intensificará si persisten las interrupciones en Oriente Medio.
Implicaciones más amplias para la zona euro
Los datos españoles se suman a la creciente preocupación en el Banco Central Europeo, donde los responsables políticos están supervisando el impacto general del aumento de los precios de la energía.
Los inversores siguen de cerca las próximas medidas que pueda tomar el BCE, y consideran fundamental el primer dato sobre la inflación en la eurozona, que se publicará la semana que viene.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una entrevista con The Economist el jueves, pareció asustar a los mercados al sugerir que podrían estar siendo “demasiado optimistas” sobre el impacto del conflicto.
Estas declaraciones difieren del tono confiado que ha mostrado Lagarde recientemente y de la decisión del BCE de mantener los tipos de interés sin cambios en su última reunión del 19 de marzo.
Las apuestas a favor de una subida de los tipos de interés en la próxima reunión del BCE han ido en aumento de forma constante.