La Asamblea General de la ONU ha adoptado una resolución, encabezada por Ghana, que declara la trata transatlántica de esclavos como el “crimen más grave contra la humanidad”, a pesar de la oposición de varios estados occidentales, incluidos los Estados Unidos.
La trata de esclavos, que se extendió desde el siglo XVI hasta el XIX, desarraigó a entre 25 y 30 millones de africanos, quienes fueron encadenados y arrastrados a América y el Caribe, convirtiéndose así en el mayor desplazamiento forzado de larga distancia de la historia, según la UNESCO. Algunas estimaciones sitúan el impacto económico mundial de esta trata y su legado en 100 billones de dólares o más.
La resolución, presentada el miércoles, fue aprobada con 123 votos a favor. Todo el bloque de la OTAN se opuso o se abstuvo de apoyarla.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, celebró la medida, calificando la trata transatlántica de esclavos de “sistema monstruoso” e instando a que se tomen medidas para afrontar su legado.
En declaraciones previas a la votación, el presidente ghanés John Dramani Mahama afirmó que la resolución busca la verdad, es un camino hacia la sanación y la justicia reparadora, e instó a los Estados miembros de la ONU a apoyarla como una forma de hacer lo correcto “en memoria de los millones que sufrieron la indignidad de la esclavitud”.
La resolución, adoptada en el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de la Esclavitud, refuerza la antigua iniciativa de los estados africanos y caribeños en favor de la justicia y las reparaciones.
Rusia apoyó la medida, alineándose con una coalición de países del Sur Global que abogan por un mayor reconocimiento internacional de las injusticias históricas.
El representante de Estados Unidos ante el Consejo Económico y Social de la ONU, Dan Negrea, afirmó que Washington se oponía a la resolución porque “no reconoce un derecho legal a la reparación por agravios históricos que no eran ilegales según el derecho internacional en el momento en que ocurrieron”.