El consejero delegado de BlackRock, Larry Fink, ha advertido de una inminente recesión mundial si la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán se prolonga y los precios del petróleo se mantienen por encima de los 100 dólares el barril. Esta sombría predicción llega apenas unas semanas después de que Fink presentara el conflicto como una buena oportunidad de inversión a largo plazo.
En una extensa entrevista concedida esta semana a la BBC, Fink afirmó que los precios del petróleo podrían mantenerse por encima de los 100 dólares por barril durante años si Irán “sigue siendo una amenaza”, pudiendo llegar a los 150 dólares y desencadenar “una recesión probablemente severa y pronunciada”.
Describió dos escenarios para el conflicto: uno en el que Irán es “aceptado de nuevo por la comunidad internacional”, lo que permite que el petróleo caiga por debajo de los niveles anteriores a la guerra, y otro en el que persisten las tensiones, lo que conlleva unos costes energéticos elevados y sostenidos con “profundas implicaciones” para la economía mundial.
Sin embargo, a principios de este mes, Fink, cuya empresa posee participaciones significativas en importantes contratistas de defensa estadounidenses, adoptó un tono marcadamente diferente. Durante una aparición en Fox News, desestimó la idea de una guerra prolongada y predijo que el petróleo “volvería a su nivel anterior, e incluso podría bajar más” una vez que termine el conflicto.
“Si el resultado de la guerra es un Irán neutralizado, y se les permite volver a vender productos petrolíferos en el mercado, hay una gran probabilidad de que el petróleo baje de los 50 dólares”, dijo, instando a los inversores a no retirarse de los mercados volátiles, y afirmó que había estado recomendando a la gente “comprar más” y presentándolo como una “buena oportunidad a largo plazo”.
Mientras tanto, las principales firmas de inversión ya han comenzado a posicionarse para posibles acuerdos de reconstrucción de posguerra. El almirante James Stavridis, excomandante supremo aliado de la OTAN y actualmente en el gigante de la inversión Carlyle, declaró esta semana a Semafor que los inversores ya están analizando oportunidades en Irán y otras zonas de conflicto.
Recordando la reconstrucción de Corea del Sur a mediados del siglo XX tras la Guerra de Corea, Stavridis afirmó que “podría ser Irán, podría ser Cuba, podría ser Venezuela, podría ser Ucrania. Son oportunidades de inversión que deben tomarse muy en serio”.
El ataque no provocado de Estados Unidos e Israel contra Irán ha causado el caos en el mercado energético, limitando la disponibilidad de petróleo y gas y elevando los precios del crudo Brent hasta los 120 dólares por barril este mes.