La guerra en Oriente Medio ha entrado ya en su tercera semana de ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán, y con el estrecho de Ormuz como epicentro de la disputa. Los intentos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de convencer a países aliados y a China para que envíen allí sus buques de guerra y ayuden a mantener una vía segura para el paso del petróleo no han dado sus frutos.
Francia, Reino Unido, China, Japón o Corea del Sur no han aceptado por el momento el llamamiento de Trump, que todavía ve lejos un acuerdo con Irán. “Irán quiere llegar a un acuerdo, y yo no quiero hacerlo porque las condiciones aún no son lo suficientemente buenas”, ha manifestado el mandatario estadounidense.
Irán, por su parte, ha continuado con sus ataques a Israel y también contra bases estadounidenses en países del Golfo. Este domingo, la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) ha anunciado el uso por primera vez del misil balístico de combustible sólido ‘Sejil’ con un alcance de hasta 2.000 kilómetros, unos 20 metros de largo y 23 toneladas de peso,contra centros de gestión aérea, industrias militares y concentraciones de tropas israelíes.
Asimismo, la Guardia Revolucionaria ha pedido la cabeza de Benjamin Netanyahu al afirmar que “perseguirá sin descanso” al primer ministro israelí para acabar con su vida.
En el Líbano, los ataques israelíes se han intensificado entre temores de que se pueda sumar a ello una invasión terrestre a gran escala.
El último recuento oficial de las autoridades sanitarias libanesas apunta a 826 muertos, más de 2.000 heridos y cerca de un millón de desplazados en todo el país. A ese balance hay que sumar otras 15 víctimas mortales tras una serie de bombardeos contra varias localidades al sur.