José Antonio Cast se ha convertido en el primer político ultraconservador en gobernar Chile desde el régimen militar del general Augusto Pinochet (1973-1990). Su ceremonia de investidura, transmitida por el canal de televisión Meganoticias tuvo lugar en el Congreso de Valparaíso.
Cast juró “cumplir fielmente los deberes del Presidente de la República, preservar la independencia de la nación y respetar y hacer respetar la Constitución y las leyes”. Posteriormente, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, le impuso la banda presidencial.
A la ceremonia asistieron los presidentes de Argentina, Bolivia, Honduras, Costa Rica, Panamá, Paraguay, Uruguay y Ecuador, así como el Rey de España.
CNN Brasil informó, citando fuentes, que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, canceló su viaje previsto a Chile debido a una invitación a la toma de posesión de familiares del exlíder brasileño (2019-2022) Jair Bolsonaro.
Kast fue elegido en la segunda vuelta electoral celebrada el 14 de diciembre de 2025, con el 58,61% de los votos. Su mandato finalizará en 2030.
Sobre las posiciones de Kast
Kast apoyó la operación militar estadounidense en Venezuela, que resultó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro, calificándola de “gran noticia para la región”. También apoya la política de presión contra Cuba. El 7 de marzo, por invitación del presidente estadounidense, Kast participó en la cumbre del Escudo de las Américas en Florida, donde se anunció la formación de una coalición contra los cárteles de la droga.
Kast promete recortar el gasto público (en 6 mil millones de dólares en 18 meses), apoyar el libre mercado y reducir el aparato político y administrativo. También promete reducir el impuesto de sociedades y agilizar los trámites burocráticos para los emprendedores. Asegura, además, que los recortes no afectarán las pensiones ni otras prestaciones sociales importantes.
Una de las principales promesas de campaña de Casta fue fortalecer la lucha contra la inmigración ilegal y la delincuencia, y establecer un “gobierno de emergencia” para “restablecer el orden”.
En concreto, prometió erigir barreras en las fronteras con Bolivia y Perú, origen del flujo migratorio, y deportar a los inmigrantes ilegales. También prometió crear un grupo de trabajo especial para patrullar las zonas de alta delincuencia y construir cárceles de máxima seguridad.