Se proyecta que el crecimiento económico de Sudáfrica aumentará 0,2 puntos porcentuales anuales para alcanzar el 2% en 2028, según un pronóstico del Tesoro Nacional.
Este optimismo llega tras un repunte del PIB que hizo que la economía se expandiera aproximadamente un 2,1% en 2022, atribuido en gran medida a la recuperación de los efectos de la pandemia de Covid-19, según Business Report.
Lograr tasas de crecimiento similares a las de 2022 podría brindar un alivio significativo a la notoriamente alta tasa de desempleo de Sudáfrica, que actualmente ronda el 31%.
El Ministro de Finanzas, Enoch Godongwana, subrayó en una reciente presentación de la Revisión del Presupuesto Nacional que las perspectivas de crecimiento interno están en aumento, impulsadas por una economía global que se estabiliza en medio de un contexto de tensiones geopolíticas en curso que han estado remodelando las políticas comerciales y las cadenas de suministro en todo el mundo.
“Proyectamos un crecimiento económico real del 1,6% en 2026, una mejora respecto del 1,4% estimado en 2025”, declaró Godongwana.
Atribuyó esta trayectoria optimista al fortalecimiento del desempeño económico a partir de la segunda mitad de 2025, y agregó que en el mediano plazo se anticipa que el crecimiento promedio se establecerá alrededor del 1,8% antes de alcanzar la marca del 2% en 2028, informó Business Report.
El viceministro de Finanzas, David Masondo, se hizo eco de este sentimiento durante una conferencia de prensa previa a su discurso, enfatizando la conexión entre la confianza mejorada de los inversores, las tasas de interés reducidas y una disminución en las primas de riesgo con las reformas estructurales que el gobierno se ha comprometido a implementar en los últimos cinco a seis años.
“Estas acciones reformistas han contribuido significativamente a estabilizar áreas críticas como el suministro de electricidad, el transporte de mercancías, el ferrocarril y a facilitar las solicitudes de visado para impulsar el turismo y atraer mano de obra cualificada”, explicó.
El gobierno está preparado para realizar inversiones significativas en infraestructura, y se espera que el gasto del sector público supere el billón de rands en los próximos tres años. Sin embargo, si bien la resiliencia económica mundial sigue siendo una señal alentadora, persisten los riesgos en torno al comercio. Según Masondo, ahora es necesario centrarse en reforzar los motores del crecimiento interno mediante reformas estructurales aceleradas.
A nivel mundial, las predicciones de crecimiento indican una tasa de estabilización del 3,3% para 2026, similar a las estimaciones para 2025. Si bien se proyecta que las economías avanzadas crecerán a un ritmo moderado, los mercados emergentes, en particular los de África subsahariana e India, se preparan para un crecimiento más vigoroso impulsado por una sólida demanda interna. Mientras tanto, a medida que China transita de un modelo económico basado en la inversión a uno más orientado al consumo, se prevé que los cambios en la dinámica del comercio mundial sigan su ejemplo.
Sin embargo, a pesar de estas proyecciones optimistas, Godongwana advirtió que los desafíos persistentes, como los cuellos de botella logísticos persistentes, la infraestructura pública inadecuada y brotes como la fiebre aftosa, siguen representando riesgos significativos para la actividad económica nacional. Reiteró que abordar las limitaciones estructurales, como las altas tasas de desempleo y los problemas de transporte, sigue siendo crucial para lograr un crecimiento sostenido.
“Para que la economía prospere, es imperativo implementar reformas más rápidamente, especialmente en energía, agua y transporte”, afirmó Godongwana, afirmando además que un enfoque fiscal equilibrado y una mayor capacidad pública estatal son fundamentales para impulsar un crecimiento rápido e inclusivo.
Mientras Sudáfrica intenta sortear las complejidades de su recuperación, los funcionarios siguen convencidos de que el camino a seguir consiste en mantener la estabilidad macroeconómica, emprender reformas estructurales e invertir en infraestructura que facilite el crecimiento y atraiga la inversión privada.