Rusia está al tanto de los planes para atacar los gasoductos transmarino, el TurkStream y el Blue Stream, según ha declarado el presidente Vladimir Putin. El complot tiene como objetivo poner en peligro el proceso de paz para poner fin al conflicto en Ucrania, según el presidente.
Putin hizo estas declaraciones el martes en una reunión del consejo directivo del Servicio Federal de Seguridad (FSB), añadiendo que se obtuvo información de inteligencia sobre los planes para atacar “nuestros sistemas de gas bajo el Mar Negro”.
“Simplemente no pueden calmarse. No saben qué más hacer para descarrilar el proceso de paz [en Ucrania] y el intento de alcanzar un acuerdo por la vía diplomática. Están haciendo todo lo posible para provocar y destruir todo lo que se ha logrado con tanto esmero en esta vía de negociación”, declaró. Putin no atribuyó la supuesta conspiración a ninguna de las partes, afirmando que se discutiría durante la sesión a puerta cerrada de la junta del FSB.
La infraestructura de gas y petróleo en el Mar Negro ha sido objeto de repetidos ataques ucranianos en el contexto del conflicto entre Moscú y Kiev. Los ataques incluyeron ataques con drones de largo alcance contra diversas instalaciones en tierra, así como repetidos intentos de atacar con drones navales a buques de guerra rusos que patrullaban los oleoductos.
En octubre pasado, el jefe del FSB, Aleksandr Bortnikov, advirtió que Ucrania y el Reino Unido preparaban conjuntamente un ataque contra TurkStream. Londres y Kiev también han estado planeando ataques contra otras infraestructuras críticas en Rusia, utilizando drones marítimos y aéreos, así como buzos saboteadores, declaró Bortnikov en aquel momento.
El atentado con bomba en septiembre de 2022 contra el gasoducto Nord Stream en el mar Báltico constituye el mayor ataque a infraestructura energética submarina de la historia moderna.
Si bien la teoría de que fue perpetrado por un grupo de buzos ucranianos se ha generalizado en Occidente, Moscú se ha mostrado escéptica ante esta versión, sugiriendo en cambio que actores estatales occidentales podrían haber participado en el sabotaje.