Un estudio coordinado por PAN Europa en 13 países ha descubierto que el 85% de las manzanas cultivadas convencionalmente analizadas contenían múltiples pesticidas simultáneamente. En España, la cifra asciende al 80%. Los efectos combinados de estas sustancias aún no se han evaluado oficialmente.
Se encuentran entre las frutas más consumidas en España y en toda Europa, y su imagen saludable rara vez ha suscitado sospechas. Sin embargo, un informe publicado esta semana por Pesticide Action Network Europe, en colaboración con 13 organizaciones asociadas de todo el continente, presenta cifras preocupantes: el 80% de las manzanas analizadas en España contenían residuos de varios pesticidas tóxicos simultáneamente. La media europea es aún mayor, con un 85%.
La cifra se basa en 59 muestras de manzanas de producción local recogidas en supermercados y mercados en septiembre de 2025. En promedio, cada manzana contenía tres pesticidas diferentes, y algunas muestras presentaban trazas de hasta siete. Este problema no es aislado: en ocho de los trece países estudiados incluidos Alemania, Polonia, Países Bajos y Croacia cada muestra contenía múltiples residuos de pesticidas.
En el otro extremo de la escala, Dinamarca registró el nivel más bajo de contaminación, con solo el 20% de las manzanas afectadas, seguida de Bélgica con el 50%. España, Francia e Italia se sitúan en un punto intermedio, cada una con un 80%.
Entre las sustancias identificadas, el estudio destaca dos grupos de especial preocupación. Se encontraron pesticidas neurotóxicos en el 36% de las muestras, mientras que las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) aparecieron en el 64% de las manzanas analizadas.
El fludioxonil, clasificado como disruptor endocrino por la UE en 2024, se detectó en casi el 40% de la fruta. El fungicida captan, considerado un posible carcinógeno, estaba presente en el 61% de las muestras. El acetamiprid, un insecticida designado como neurotóxico por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) desde 2013, se encontró en aproximadamente el 20% de las manzanas y se sabe que puede atravesar la barrera placentaria.
Una brecha regulatoria de dos décadas
El problema, según el informe, no radica solo en lo que se encuentra en las manzanas, sino en lo que los reguladores no miden. La legislación europea exige la evaluación del impacto combinado de los plaguicidas,el llamado efecto cóctel, desde hace más de 20 años. Sin embargo, la EFSA aún no ha desarrollado una metodología oficial para ello.
Los estudios existentes evalúan cada sustancia de forma aislada, dejando lo que los autores describen como un punto ciego importante: el efecto combinado de varias sustancias químicas puede ser “mucho mayor” que el impacto de cada una de ellas individualmente.
Según el informe, el 71% de las manzanas contaminadas contenían sustancias que la propia UE clasifica como “altamente tóxicas” y que, en principio, deberían haberse retirado del mercado. En algunos casos, su presencia en los alimentos europeos ha aumentado en lugar de disminuir en los últimos años. Los autores señalan que los manzanos pueden ser tratados con pesticidas hasta 30 veces al año.
Los hallazgos plantean especial preocupación para los grupos vulnerables. Si las manzanas analizadas se hubieran comercializado como alimento procesado para bebés, el 93% no habría cumplido las normas de la UE, que establecen un límite máximo de residuos de 0,01 miligramos por kilogramo para niños menores de tres años.
En algunas muestras, los niveles de residuos fueron hasta 600 veces superiores a este umbral. Las mujeres embarazadas también se consideran en riesgo, ya que varias de las sustancias identificadas pueden afectar el desarrollo neurológico fetal.
¿Qué se puede hacer ante los planes de la UE?
En respuesta, la ONG española Hogar sin Tóxicos, que contribuyó al informe, recomienda priorizar las manzanas orgánicas de producción local, cultivadas sin pesticidas sintéticos. En Alemania, alrededor del 15% de la producción de manzanas ya es orgánica, lo que demuestra la viabilidad de las alternativas a la agricultura convencional.
Políticamente, sin embargo, el panorama es menos alentador. Los autores advierten que la Comisión Europea está considerando actualmente una propuesta general de seguridad alimentaria que, en su forma actual, podría debilitar la protección de la salud pública y el medio ambiente.
Martin Dermine, director ejecutivo de PAN Europa, fue tajante:Si las autoridades reguladoras nacionales y de la UE implementaran correctamente la ley, una serie de pesticidas detectados en las manzanas se habrían prohibido hace mucho tiempo. Como el acetamiprid, tóxico para el cerebro fetal, o el difenoconazol, un disruptor endocrino y neurotóxico.En cambio,la UE propone debilitar la protección de la salud con su propuesta ómnibus sobre alimentos y piensos. Nuestro informe destaca que se necesita una regulación más exhaustiva, no menos.