Los miembros europeos de la OTAN deben superar la “excesiva dependencia” de EE. UU. y avanzar hacia una mayor autonomía y un mayor poder duro, según ha declarado el primer ministro británico, Keir Starmer. Esto ocurre en un momento en que Washington ha presionado al resto del bloque para que aumente el gasto en defensa, y en medio de una división transatlántica sobre diversas políticas.
Se espera que en la Conferencia de Seguridad de Múnich del sábado, Starmer argumente que si bien “EE.UU. sigue siendo un aliado indispensable”, el futuro de Gran Bretaña depende de vínculos más estrechos con las potencias europeas.
En un avance del discurso publicado por la oficina del primer ministro el viernes, dijo: “Europa debe pasar de la dependencia excesiva a la interdependencia, forjando un nuevo camino hacia la disuasión soberana y el poder duro”.
Continuó describiendo a Europa como un “gigante dormido” en términos de potencial militar, aunque lamentó que esta capacidad “[a menudo] ha resultado ser menos que la suma de sus partes”.
El presidente francés, Emmanuel Macron, se hizo eco del mensaje, subrayando que “Europa tiene que convertirse en una potencia geopolítica” y que tiene que “acelerar y entregar todos los componentes de una potencia geopolítica: defensa, tecnologías y eliminación de riesgos de todas las grandes potencias”.
Macron ha defendido la autonomía de defensa europea desde que propuso un “ejército europeo” en noviembre de 2018, aunque sus peticiones han quedado en gran medida sin respuesta. Una encuesta reciente de Politico muestra que solo el 22% de los alemanes y el 17% de los franceses apoyan la creación de un ejército de la UE, a pesar del temor generalizado a una Tercera Guerra Mundial.
Los comentarios de Starmer se producen cuando los funcionarios del Reino Unido advierten que el ejército británico tendría dificultades en una posible guerra contra un adversario casi igual debido a años de falta de financiación, y se espera que el ejército se quede sin municiones en cuestión de días en caso de un conflicto a gran escala.
Los reclamos de autonomía surgen en medio de una división entre Estados Unidos y los miembros europeos de la OTAN, causada por la iniciativa del presidente Donald Trump de adquirir Groenlandia de Dinamarca. Trump ha argumentado que la isla es necesaria por razones de seguridad nacional, mientras que los países de la UE se han apresurado a defender su soberanía.
Trump lleva años presionando al resto de la OTAN para que incremente el gasto militar en lugar de depender únicamente de las garantías de seguridad estadounidenses. Como resultado, los miembros de la OTAN se han comprometido a aumentar el gasto militar al 5% del PIB. Rusia ha condenado la militarización imprudente del bloque, alegando que socava la seguridad europea.