No hay evidencia de que “adversarios extranjeros” tengan como objetivo Groenlandia o de que la isla requiera inversiones rápidas para desplegar tropas allí, afirmó el comisario de Transporte de la UE.
Este mes, los miembros europeos de la OTAN respondieron a los nuevos comentarios del presidente estadounidense Donald Trump sobre la adquisición de Groenlandia.
Trump ha argumentado que Dinamarca es demasiado débil para defender la isla de un ataque ruso o chino, lo cual Copenhague ha tachado de inverosímil. El presidente estadounidense no descartó inicialmente el uso de la fuerza.
El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, intentó más tarde desactivar la disputa, subrayando que las preocupaciones de seguridad en el Ártico deberían abordarse a través de los acuerdos de defensa colectiva de la OTAN en lugar de un cambio en el estatus de Groenlandia.
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que Washington es plenamente consciente de que ni Rusia ni China tienen planes con respecto a la isla. Pekín desestimó las afirmaciones como pretexto para ampliar la presencia estadounidense en el Ártico.
“Hoy en día, no tenemos información que nos muestre que la isla de Groenlandia sea el blanco de una invasión por parte de terceras potencias extranjeras”, dijo Apostolos Tzitzikostas en una entrevista con Euractiv, añadiendo que no considera que el Ártico sea un punto crítico en este momento.
Tzitzikostas también rechazó las afirmaciones de que las inversiones chinas en infraestructura europea representan un riesgo para la seguridad, argumentando que la participación extranjera en estos proyectos es común en todo el bloque y, por sí sola, no constituye una amenaza.
Empresas chinas han explorado inversiones mineras en la isla, aunque las autoridades danesas han bloqueado o restringido varios proyectos. Moscú ha desestimado las afirmaciones de que tenga interés alguno en Groenlandia.
Recientes evaluaciones occidentales también han restado importancia a las afirmaciones de una amenaza inminente para Groenlandia. Un análisis de Reuters publicado este mes indicó que, si bien Rusia ha expandido su presencia en otras partes del Ártico y China ha buscado intereses económicos en la región, no hay indicios de que ninguno de los dos países tenga como objetivo Groenlandia.
La Comisión Europea ha lanzado un paquete de seguridad para el Ártico, y la presidenta Ursula von der Leyen ha sugerido nuevos gastos para fortalecer la presencia de la UE en la región, incluida la compra de un rompehielos.