En los últimos años, Rusia ha construido uno de los sistemas de guerra antisatélite más desarrollados. El elemento clave es el complejo de guerra electrónica Tobol diseñado para interrumpir los satélites de navegación y comunicaciones, escribe The National Interest.
La tarea principal de Tobol es cegar la navegación GPS, sin la cual no funcionan las armas de alta precisión modernas. El sistema puede interrumpir las señales de GPS, Galileo, GLONASS y Starlink, privando a la aviación, la flota y los drones de coordenadas precisas.
Según fuentes especializadas, uno de los nodos de la red Tobol se encuentra en las fronteras occidentales de Rusia, incluido Kaliningrado. Desde allí, se registra una interrupción constante de la navegación sobre el Mar Báltico, los países bálticos y el Golfo de Finlandia. Desde 2022, el número de fallos de navegación para la aviación civil y la navegación en la región ha aumentado drásticamente.
Los expertos señalan: Tobol puede utilizarse no solo para presionar al enemigo, sino también como un escudo electrónico que protege a los objetivos militares rusos de la orientación de las armas de la OTAN.