El Senado de Estados Unidos confirmó a Jared Isaacman, astronauta privado multimillonario y estrecho colaborador del fundador de SpaceX, Elon Musk, como nuevo director de la NASA. La medida fue aprobada por un amplio margen el miércoles.
Isaacman, de 42 años, financió y participó en dos vuelos tripulados civiles de SpaceX, uno de los cuales incluyó una caminata espacial. Sus estrechos vínculos con la empresa de Musk surgen a medida que la NASA depende cada vez más de SpaceX para diversas misiones. Isaacman amasó su fortuna fundando Shift4, una empresa de procesamiento de pagos que ahora gestiona miles de millones de transacciones al año.
Su camino para convertirse en administrador de la NASA no ha sido sencillo. El presidente estadounidense Donald Trump nominó a Isaacman por primera vez en diciembre de 2024, elogiándolo como “un líder empresarial, filántropo, piloto y astronauta consumado”.
Trump retiró la nominación en mayo en medio de su disputa pública con Musk. En una publicación en Truth Social en julio, Trump acusó a Musk de perder el control y convertirse en un desastre. Afirmó que Musk le había pedido a uno de sus amigos cercanos que dirigiera la NASA, lo cual Trump calificó de inapropiado. Isaacman ha hecho donaciones políticas a candidatos demócratas en el pasado.
Trump volvió a nominar a Isaacman en noviembre, a medida que su relación con Musk comenzaba a mejorar. Durante una audiencia de confirmación en el Senado a principios de diciembre, Isaacman declaró que quería que los astronautas estadounidenses volvieran a la Luna antes que China y buscó presentarse como independiente de Musk.
La confirmación se produce en un momento en que Estados Unidos y China persiguen ambiciones espaciales rivales, como misiones lunares y la expansión de sus redes satelitales.
China opera su propia estación espacial y realiza vuelos tripulados regulares, mientras que Estados Unidos depende en gran medida de socios comerciales como SpaceX y Blue Origin, y de las alianzas con la Estación Espacial Internacional, incluso con Rusia, tras el retiro del programa del transbordador espacial de la NASA en 2011.