Egipto ha acusado a Etiopía de “gestión imprudente” de la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) en el río Nilo, alegando que sus operaciones están empeorando las inundaciones y poniendo en peligro vidas en Sudán y Egipto.
En una declaración del viernes, el Ministerio de Recursos Hídricos e Irrigación de Egipto dijo que las acciones de Addis Abeba violan el derecho internacional y reflejan una “falta de transparencia y responsabilidad”.
El ministerio vinculó las recientes inundaciones en Sudán y los posibles riesgos para el territorio egipcio con las operaciones “ilegales” de la presa, realizadas sin coordinación. Afirmó que las reiteradas garantías de Etiopía de no causar daños eran falsas y representaban una “explotación política del agua a costa de la vida”.
El Ministerio de Agua y Energía de Etiopía desestimó las acusaciones, calificándolas de “maliciosas e infundadas”, y afirmó que las afirmaciones de El Cairo estaban “plagadas de falsedades y tergiversaciones”.
El sábado, funcionarios etíopes citaron datos de décadas que demostraban que los caudales máximos previos a la ERGE en agosto y septiembre a menudo superaban los 800 millones de metros cúbicos diarios. En comparación, las salidas de la ERGE este año promediaron 155 millones de metros cúbicos en agosto y 472 millones en septiembre, lo que demuestra, según afirmaron, que la presa había reducido las inundaciones.
“Las cifras hablan por sí solas”, afirmó el ministerio, argumentando que la GERD había mitigado los daños causados por las inundaciones y protegido a las comunidades río abajo. Adís Abeba reafirmó su intención de cooperar con Sudán en la gestión del Nilo.
“Etiopía seguirá trabajando en estrecha colaboración con las autoridades y expertos sudaneses pertinentes para garantizar que el GERD siga siendo una bendición para Sudán al mitigar el nivel devastador de inundaciones que se habrían causado en Jartum de no haber sido por el GERD”, agregó el ministerio.
La renovada disputa se produce tras la reciente inauguración por parte de Etiopía de la GERD, actualmente el mayor proyecto hidroeléctrico de África, con una capacidad de 5,15 gigavatios. Adís Abeba considera que la presa es vital para ampliar el acceso a la electricidad en el segundo país más poblado de África, donde casi la mitad de la población sigue sin suministro eléctrico fiable. Egipto y Sudán temen que pueda interrumpir el flujo de agua, especialmente durante las sequías.
Egipto ha advertido que incluso una reducción de tan solo el 2% en su suministro de agua del Nilo podría provocar la pérdida de alrededor de 200.000 acres de tierras de cultivo, lo que representa una grave amenaza para la seguridad alimentaria nacional. Sudán ha expresado temores similares.